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    <title>radarlibre</title>
    <link>https://radarlibre.writeas.com/</link>
    <description>blog del proyecto Radar Libre</description>
    <pubDate>Sat, 04 Apr 2026 01:05:50 +0000</pubDate>
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      <title>Haciendo la internet de las personas</title>
      <link>https://radarlibre.writeas.com/haciendo-la-internet-de-las-personas?pk_campaign=rss-feed</link>
      <description>&lt;![CDATA[Image&#xA;Llevamos meses escuchando sobre la construcción de una nueva normalidad post-pandemia. ¿Quiénes la están definiendo? ¿Estamos siendo parte de esa construcción? ¿Qué tiene de nueva? ¿Es el futuro que deseamos?&#xA;&#xA;Por Cecilia Ortmann y Berna Gaitán Otarán *&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Desde hace algunos años – décadas en algunos casos -, diversos colectivos, activistas y militantes venimos debatiendo, resistiendo, proponiendo y construyendo a largo plazo un camino a la soberanía y autonomía tecnológica. Las discusiones van desde el acceso a internet y la neutralidad de la red, a cómo cuidar la tan desdeñada privacidad y poner más atención en el valor de nuestros datos; pasando también por la necesidad de reflexionar sobre las tecnologías que usamos y en las posibilidades de co-crearlas; y por el acceso, la copia, el remix y la difusión de todo tipo de obras culturales (pelis, libros, música y un largo etcétera). De todo esto se venía charlando, discutiendo, consensuando en ciertos nichos o círculos, cuando llegó la pandemia y esos problemas se agudizaron y las inquietudes tomaron mayor escala.&#xA;&#xA;Así, frente a problemas viejos, aparecieron las mismas lógicas tecnológicas vestidas de soluciones innovadoras que solo refuerzan o profundizan las desigualdades estructurales existentes. Toda nuestra capacidad de comunicarnos a distancia, de educarnos, de entretenernos y socializar, de trabajar, quedó en manos de unas pocas empresas. De esta forma la esperanza de arribar a una post-pandemia, a la tan mencionada &#34;nueva normalidad&#34;, parece depender de cuán hábiles logremos movernos en ciertas plataformas digitales - sean las que ya conocemos, las que recién se están instalando o las que pujan por convertirse en el estándar de la industria.&#xA;&#xA;Tibiamente se escuchan algunas voces que debaten que detrás de esa &#34;adaptación&#34; también va la resignación de derechos de todo tipo: de nuestra intimidad y privacidad, de las condiciones de trabajo y las posibilidades de ocio, del acceso a la información y a bienes culturales, etc.&#xA;&#xA;Los grandes matones de la internet&#xA;Normalidad&#xA;Algunos días atrás, en junio, el Financial Times reseñó el top 100 de empresas que crecieron en valor de mercado desde la declaración de pandemia en marzo, incluyendo también el crecimiento patrimonial de sus fundadores, dueños o principales accionistas basado en los números del ranking de millonarios de Forbes. Es importante ver cómo el ranking está encabezado por aquellas vinculadas a tecnologías, un sector altamente concentrado. Los números son en millones de dólares.&#xA;&#xA;Después del indiscutido puesto #1 de Amazon, Microsoft (#2) creció en US$ 269.000 y Bill Gates aumentó su patrimonio apróximadamente un 12%. Algo similar sucedió con Apple (#3), con un salto de US$ 219.000 respecto al inicio de la pandemia y Laurene Powell Jobs vio crecer su fortuna un 26%.&#xA;&#xA;Las startups de Silicon Valley también ocupan un lugar privilegiado en el ranking, aunque algunos puestos más atrás. Facebook (#6) creció US$ 85.000 y como espejo la cuenta de Mark Zuckerberg se incrementó casi un 60%. Alphabet, la ex Google (#8) sumó US$ 68.000 y tanto Larry Page como Sergey Brin, &#34;engordaron&#34; su CBU alrededor de un 29%. Netflix (#12) subió en US$ 55.000 su valor y la fortuna de Reed Hastings, su fundador y director ejecutivo, hizo lo propio en casi un 30%.&#xA;&#xA;La gran &#34;novedad&#34; de esta pandemia ha sido la empresa Zoom (#15), que con su plataforma de videollamadas aumentó su cuota de mercado US$ 48.000, y su creador y principal accionista Eric Yuan abultó su cuenta bancaria a casi el doble, un 98%.&#xA;&#xA;Entre los jugadores &#34;locales&#34;, Mercado Libre (#37) creció en valor US$ 18.000 y el patrimonio de Marcos Galperin, a más del doble, llegando a US$ 4.100.&#xA;&#xA;Las mecanismos por los cuales incrementaron sus ingresos a semejante escala son, en algunos casos, más “transparentes” (aunque no por eso menos feroces), dado que el acceso exige una suscripción paga o abono por los servicios, como sucede por ejemplo con Netflix, Amazon o Mercado Libre. &#xA;&#xA;En otros casos, la supuesta gratuidad de las plataformas oculta un manejo aún más turbio de las pautas publicitarias mediante la extracción abusiva y la comercialización de datos de usuaries, y a su vez la manipulación de los contenidos publicados en las plataformas según algoritmos que privilegian los intereses políticos y económicos de estas corporaciones y de sus aliados. Los casos más emblemáticos son Facebook y Google.&#xA;&#xA;De cualquiera manera, la “clave del éxito” es un gigante de dos patas que, como decíamos al principio, desde hace tiempo distintos colectivos y espacios activistas venimos intentando derribar. Por un lado, nos muestran una vida donde la tecnología es imprescindible. El advenimiento sin previo aviso -y en un principio, provisorio- de una virtualización obligada le allanó el terreno a estas corporaciones para corroborar la hipótesis que ellas mismas habían instalado: necesitamos de la tecnología para todas y cada una de las tareas de nuestra vida. Este argumento se cae a pedazos cuando nos alejamos un poco de los grandes centros urbanos o cuando nos acercamos a sectores que, incluso habitando grandes ciudades, no tienen acceso a las tecnologías o a conexión de calidad desde antes de la pandemia.&#xA;&#xA;Por otro lado, y con mucha más fuerza, estos monopolios son exitosos al presentarse implícitamente como tales: no sólo no podemos vivir sin la tecnología, sino que necesitamos exclusivamente esas tecnologías. Ya no podemos evocar aniversarios o fechas de cumpleaños sin que Facebook nos lo recuerde; no podemos instalar un tema de conversación sin un hashtag en Twitter; no podemos difundir una convocatoria sino es por grupos de WhatsApp; no podemos estudiantes y docentes sostener el vínculo pedagógico sin Google Classroom; no podemos tener una reunión, charla o conferencia sin utilizar Zoom.&#xA;&#xA;Entonces, ganan con la pandemia no sólo en términos económicos -aunque claramente esas cifras millonarias no hacen más que agrandar las brechas e incrementar la concentración del poder- sino que fundamentalmente ganan al instalarse como las únicas soluciones, exclusivas y excluyentes, en un escenario que parece no dejar lugar a lo colaborativo, a lo comunitario, a la construcción horizontal, solidaria, autónoma y comprometida.&#xA;&#xA;Re-imaginando horizontes tecnológicos&#xA;Mapeo de redes de internet comunitaria&#xA;Taller de mapeo de redes en Santa Fe - Niamfrifruli - CCBYSA&#xA;&#xA;En un escenario de total dependencia y destino ineludible como el que nos plantean estas empresas en la actualidad, las personas -como individuos y como colectivo- carecemos del derecho a conocer y controlar todos los procesos vinculados a las tecnologías que regulan nuestras propias vidas. Sin embargo, es posible vislumbrar otros horizontes cuando empezamos a imaginar, a pensar, a construir otra relación con otras tecnologías.&#xA;&#xA;Hay quienes, en lugar de proponer huidas desde tecnologías corporativas, de manera individual o sectorial, buscan que las estrategias sean colectivas. Y es acá donde la &#34;comunidad&#34; y lo &#34;colaborativo&#34; dejan de ser un slogan marketinero para recuperar una mirada política donde el saber es compartido, el conocimiento se construye en redes de pares, las experiencias se valoran en su diversidad, y la autonomía y la autogestión motorizan las prácticas colectivas. Emergen así propuestas desde organizaciones y comunidades, que ponen en común tecnologías, saberes y ciertos contenidos libres.&#xA;&#xA;Un primer ejemplo a considerar son las Coberturas Colaborativas, para pensarlas en tanto estrategias de disputa y construcción de sentidos en territorios digitales. Son movidas impulsadas por un grupo de mediactivistas de Paraná y Santa Fe, que hicieron foco en la Wikipedia y en el repositorio Wikimedia Commons como herramientas colaborativas para difundir y visibilizar luchas. Es un espacio donde las fotografías &#34;liberadas&#34; quedan disponibles para ilustrar artículos de la enciclopedia libre, pero también permiten construir una memoria digital común, libre, abierta y con posibilidades de seguir creciendo.&#xA;&#xA;Este banco de imágenes incluye material de las movilizaciones del pasado reciente en Paraná y Santa Fe - por ejemplo, por la inundación de 2003, la Escuela Pública Itinerante, el conflicto universitario de 2018 y los últimos 24 de marzo. También de expresiones festivas populares como los Carnabarriales realizados en el Centro Social y Cultural El Birri.&#xA;&#xA;Carnabarrial 2018 en El Birri&#xA;Carnabarrial 2018 en Santa Fe - Niamfrifruli - CCBYSA&#xA;&#xA;Pero sin dudas, el principal despliegue está en los registros fotográficos colaborativos en relación a luchas feministas en ambas capitales provinciales -- pañuelazos por el aborto legal, convocatorias de colectivos LGBT, 8M o Paro Internacional de Mujeres. Esta dinámica se generó a partir de encuentros donde fotógrafas – con mayor o menor nivel de formación técnica – debatieron por qué y cómo visibilizar estas luchas, por qué hacerlo de forma colectiva. Puntualmente en Santa Fe, la propuesta coincidió con una necesidad de la Mesa Ni Una Menos de cubrir las movidas y recuperar materiales de años anteriores que estaban dando vueltas en las redes, con la idea de generar nuevas piezas comunicacionales para difundir actividades.&#xA;&#xA;En el repositorio se pueden acceder a más de 4300 imágenes hechas en su gran mayoría por fotógrafas mujeres. Sin embargo, el número puede crecer en base a futuros aportes que pueda recibir.&#xA;&#xA;En cuanto a despliegues de infraestructura, uno de los ejemplos más significativos son las diversas comunidades que conforman la Cumbre Argentina de Redes Comunitarias, que autogestionan su propia forma de conectarse a internet.&#xA;&#xA;Esta movida comenzó algunos años atrás en diversos pueblos o parajes de la provincia de Córdoba, como una posibilidad de conexión para quienes viven en lugares que no son rentables para las empresas. Y fue ampliando sus redes y compartiendo metodologías con comunidades indígenas, barrios o asentamientos populares rurales y urbanos, en Jujuy, Salta, provincia de Santa Fe y Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El proceso promueve un aprendizaje y una apropiación tecnológica en colaboración de pares y con software libre. Implica perder el temor a desarmar y adaptar artefactos - por ejemplo, los módems - e intervenir sobre su software de funcionamiento.&#xA;&#xA;Libre Router&#xA;Taller de instalación con Libre Router - Niamfrifruli - CCBYSA_&#xA;&#xA;Las redes comunitarias libres emergen con el doble propósito de garantizar el derecho al acceso a internet y, al mismo tiempo, que las comunidades sean creadoras de su “pedacito de internet&#34;, de manera autogestiva, colaborativa y de acuerdo a sus tradiciones. Algunas experiencias están en una incipiente tarea de lograr espacios de confluencia con bases ya organizadas alrededor de problemáticas y discusiones comunes. Por ejemplo, con movimientos campesinos que luchan por el derecho a la tierra y la soberanía alimentaria, con radios comunitarias con militancia por el derecho a la comunicación. Estas organizaciones muchas veces habitan y comparten territorios de conflictos, donde además de tener esos derechos vulnerados, no cuentan con acceso a internet ni datos en el celular, tienen acotadas posibilidades de construir narrativas propias, o una documentación colectiva de sus saberes, una memoria de sus luchas, etc.&#xA;&#xA;En relación a las plataformas de comunicación, hay un amplio universo de redes sociales libres que promueven las prácticas de cuidado y anonimato, la soberanía tecnológica y la autogestión, entre otras, y se presentan como ámbitos fértiles para construir y resignificar las tecnologías desde los activismos. Partiendo de una crítica a las redes sociales corporativas, invitan a habitar espacios digitales construidos sobre pilares más emparentados con los valores y propósitos sociales, políticos y comunitarios de nuestras organizaciones y colectivos.&#xA;&#xA;Sin dudas la desvinculación de las &#34;big tech&#34; o los servicios corporativos, tal vez no sea un tránsito simple. En algún momento, ante la necesidad &#34;inevitable&#34; de utilizar estas plataformas de uso masivo, se solía priorizar el mal menor - ¿cuál era la menos insegura? ¿cuál vulneraba menos nuestros derechos? -. Quizás este momento histórico sea el oportuno para dar vuelta la ecuación: si la propuesta es la &#34;internet de las cosas&#34;, consolidemos, amplifiquemos, repliquemos e interconectemos pequeñas internet de las personas.&#xA;&#xA;Más información&#xA;Para conocer experiencias con tecnologías libres y comunicación&#xA;Sobre cómo funcionan y se gestionan las redes sociales libres&#xA;&#xA;---&#xA;* Publicado originalmente en Revista Barriletes - Agosto de 2020]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://files.mastodon.social/media_attachments/files/104/796/954/402/622/066/original/7f3ab336f9315767.jpeg" alt="Image"/>
<strong>Llevamos meses escuchando sobre la construcción de una nueva normalidad post-pandemia. ¿Quiénes la están definiendo? ¿Estamos siendo parte de esa construcción? ¿Qué tiene de nueva? ¿Es el futuro que deseamos?</strong></p>

<p>Por Cecilia Ortmann y Berna Gaitán Otarán **
</p>

<p>Desde hace algunos años – décadas en algunos casos –, diversos colectivos, activistas y militantes venimos debatiendo, resistiendo, proponiendo y construyendo a largo plazo un camino a la soberanía y autonomía tecnológica. Las discusiones van desde el acceso a internet y la neutralidad de la red, a cómo cuidar la tan desdeñada privacidad y poner más atención en el valor de nuestros datos; pasando también por la necesidad de reflexionar sobre las tecnologías que usamos y en las posibilidades de co-crearlas; y por el acceso, la copia, el remix y la difusión de todo tipo de obras culturales (pelis, libros, música y un largo etcétera). De todo esto se venía charlando, discutiendo, consensuando en ciertos <em>nichos</em> o círculos, cuando llegó la pandemia y esos problemas se agudizaron y las inquietudes tomaron mayor escala.</p>

<p>Así, frente a problemas viejos, aparecieron las mismas lógicas tecnológicas vestidas de soluciones innovadoras que solo refuerzan o profundizan las desigualdades estructurales existentes. Toda nuestra capacidad de comunicarnos a distancia, de educarnos, de entretenernos y socializar, de trabajar, quedó en manos de unas pocas empresas. De esta forma la esperanza de arribar a una post-pandemia, a la tan mencionada “nueva normalidad”, parece depender de cuán hábiles logremos movernos en ciertas plataformas digitales – sean las que ya conocemos, las que recién se están instalando o las que pujan por convertirse en el estándar de la industria.</p>

<p>Tibiamente se escuchan algunas voces que debaten que detrás de esa “adaptación” también va la resignación de derechos de todo tipo: de nuestra intimidad y privacidad, de las condiciones de trabajo y las posibilidades de ocio, del acceso a la información y a bienes culturales, etc.</p>

<h2 id="los-grandes-matones-de-la-internet" id="los-grandes-matones-de-la-internet">Los grandes matones de la internet</h2>

<p><img src="https://ciccus.org.ar/wp-content/uploads/2020/06/Sala-2020-God-Save-The-King-Una-ontologi%CC%81a-del-Imperio-del-Coronavirus-9-1.jpg" alt="Normalidad"/>
Algunos días atrás, en junio, el Financial Times reseñó el top 100 de empresas que crecieron en valor de mercado desde la declaración de pandemia en marzo, incluyendo también el crecimiento patrimonial de sus fundadores, dueños o principales accionistas <a href="https:////docs.google.com/spreadsheets/d/19S8KnscL4jyFML1YVX7Avwk0gl5OA7dK2kWH5VUjKj4/edit#gid=0" rel="nofollow">basado en los números del ranking de millonarios de Forbes</a>. Es importante ver cómo el ranking está encabezado por aquellas vinculadas a tecnologías, un sector altamente concentrado. Los números son en millones de dólares.</p>

<p>Después del indiscutido puesto #1 de Amazon, Microsoft (#2) creció en US$ 269.000 y Bill Gates aumentó su patrimonio apróximadamente un 12%. Algo similar sucedió con Apple (#3), con un salto de US$ 219.000 respecto al inicio de la pandemia y Laurene Powell Jobs vio crecer su fortuna un 26%.</p>

<p>Las <em>startups</em> de Silicon Valley también ocupan un lugar privilegiado en el ranking, aunque algunos puestos más atrás. Facebook (#6) creció US$ 85.000 y como espejo la cuenta de Mark Zuckerberg se incrementó casi un 60%. Alphabet, la ex Google (#8) sumó US$ 68.000 y tanto Larry Page como Sergey Brin, “engordaron” su CBU alrededor de un 29%. Netflix (#12) subió en US$ 55.000 su valor y la fortuna de Reed Hastings, su fundador y director ejecutivo, hizo lo propio en casi un 30%.</p>

<p>La gran “novedad” de esta pandemia ha sido la empresa Zoom (#15), que con su plataforma de videollamadas aumentó su cuota de mercado US$ 48.000, y su creador y principal accionista Eric Yuan abultó su cuenta bancaria a casi el doble, un 98%.</p>

<p>Entre los jugadores “locales”, Mercado Libre (#37) creció en valor US$ 18.000 y el patrimonio de Marcos Galperin, a más del doble, llegando a US$ 4.100.</p>

<p>Las mecanismos por los cuales incrementaron sus ingresos a semejante escala son, en algunos casos, más “transparentes” (aunque no por eso menos feroces), dado que el acceso exige una suscripción paga o abono por los servicios, como sucede por ejemplo con Netflix, Amazon o Mercado Libre.</p>

<p>En otros casos, la supuesta gratuidad de las plataformas oculta un manejo aún más turbio de las pautas publicitarias mediante la extracción abusiva y la comercialización de datos de usuaries, y a su vez la manipulación de los contenidos publicados en las plataformas según algoritmos que privilegian los intereses políticos y económicos de estas corporaciones y de sus aliados. Los casos más emblemáticos son Facebook y Google.</p>

<p>De cualquiera manera, la “clave del éxito” es un gigante de dos patas que, como decíamos al principio, desde hace tiempo distintos colectivos y espacios activistas venimos intentando derribar. Por un lado, nos muestran una vida donde la tecnología es imprescindible. El advenimiento sin previo aviso -y en un principio, provisorio- de una virtualización obligada le allanó el terreno a estas corporaciones para corroborar la hipótesis que ellas mismas habían instalado: necesitamos de la tecnología para todas y cada una de las tareas de nuestra vida. Este argumento se cae a pedazos cuando nos alejamos un poco de los grandes centros urbanos o cuando nos acercamos a sectores que, incluso habitando grandes ciudades, no tienen acceso a las tecnologías o a conexión de calidad desde antes de la pandemia.</p>

<p>Por otro lado, y con mucha más fuerza, estos monopolios son exitosos al presentarse implícitamente como tales: no sólo no podemos vivir sin la tecnología, sino que necesitamos exclusivamente <em>esas</em> tecnologías. Ya no podemos evocar aniversarios o fechas de cumpleaños sin que Facebook nos lo recuerde; no podemos instalar un tema de conversación sin un hashtag en Twitter; no podemos difundir una convocatoria sino es por grupos de WhatsApp; no podemos estudiantes y docentes sostener el vínculo pedagógico sin Google Classroom; no podemos tener una reunión, charla o conferencia sin utilizar Zoom.</p>

<p>Entonces, ganan con la pandemia no sólo en términos económicos -aunque claramente esas cifras millonarias no hacen más que agrandar las brechas e incrementar la concentración del poder- sino que fundamentalmente ganan al instalarse como las únicas soluciones, exclusivas y excluyentes, en un escenario que parece no dejar lugar a lo colaborativo, a lo comunitario, a la construcción horizontal, solidaria, autónoma y comprometida.</p>

<h2 id="re-imaginando-horizontes-tecnológicos" id="re-imaginando-horizontes-tecnológicos">Re-imaginando horizontes tecnológicos</h2>

<p><img src="https://pixelfed.social/storage/m/_v2/650/ddefe3474-57d57c/YOdRqDjCbIgR/omgiwz4rsitzUjKFbeJmrrYMOZeSOwjQdurpW4ZP.jpeg" alt="Mapeo de redes de internet comunitaria"/>
<em>Taller de mapeo de redes en Santa Fe – Niamfrifruli – CCBYSA</em></p>

<p>En un escenario de total dependencia y destino ineludible como el que nos plantean estas empresas en la actualidad, las personas -como individuos y como colectivo- carecemos del derecho a conocer y controlar todos los procesos vinculados a las tecnologías que regulan nuestras propias vidas. Sin embargo, es posible vislumbrar otros horizontes cuando empezamos a imaginar, a pensar, a construir <em>otra</em> relación con <em>otras</em> tecnologías.</p>

<p>Hay quienes, en lugar de proponer huidas desde tecnologías corporativas, de manera individual o sectorial, buscan que las estrategias sean colectivas. Y es acá donde la “comunidad” y lo “colaborativo” dejan de ser un slogan marketinero para recuperar una mirada política donde el saber es compartido, el conocimiento se construye en redes de pares, las experiencias se valoran en su diversidad, y la autonomía y la autogestión motorizan las prácticas colectivas. Emergen así propuestas desde organizaciones y comunidades, que ponen en común tecnologías, saberes y ciertos contenidos libres.</p>

<p>Un primer ejemplo a considerar son las Coberturas Colaborativas, para pensarlas en tanto estrategias de disputa y construcción de sentidos en territorios digitales. Son movidas impulsadas por un grupo de mediactivistas de Paraná y Santa Fe, que hicieron foco en la Wikipedia y en el repositorio Wikimedia Commons como herramientas colaborativas para difundir y visibilizar luchas. Es un espacio donde las fotografías “liberadas” quedan disponibles para ilustrar artículos de la enciclopedia libre, pero también permiten construir una memoria digital común, libre, abierta y con posibilidades de seguir creciendo.</p>

<p>Este banco de imágenes incluye material de las movilizaciones del pasado reciente en Paraná y Santa Fe – por ejemplo, por la inundación de 2003, la Escuela Pública Itinerante, el conflicto universitario de 2018 y los últimos 24 de marzo. También de expresiones festivas populares como los Carnabarriales realizados en el Centro Social y Cultural El Birri.</p>

<p><img src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/d5/Carnabarriales_2019_en_Santa_Fe_-_Barrio_San_Lorenzo_-_El_Birri_-_Niamfrifruli_26.jpg/1280px-Carnabarriales_2019_en_Santa_Fe_-_Barrio_San_Lorenzo_-_El_Birri_-_Niamfrifruli_26.jpg" alt="Carnabarrial 2018 en El Birri"/>
<em>Carnabarrial 2018 en Santa Fe – Niamfrifruli – CCBYSA</em></p>

<p>Pero sin dudas, el principal despliegue está en <a href="http://radarlibre.com.ar/experiencias/litoral-intenso/" rel="nofollow">los registros fotográficos colaborativos en relación a luchas feministas en ambas capitales provinciales</a> — pañuelazos por el aborto legal, convocatorias de colectivos LGBT, 8M o Paro Internacional de Mujeres. Esta dinámica se generó a partir de encuentros donde fotógrafas – con mayor o menor nivel de formación técnica – debatieron por qué y cómo visibilizar estas luchas, por qué hacerlo de forma colectiva. Puntualmente en Santa Fe, la propuesta coincidió con una necesidad de la Mesa Ni Una Menos de cubrir las movidas y recuperar materiales de años anteriores que estaban dando vueltas en las redes, con la idea de generar nuevas piezas comunicacionales para difundir actividades.</p>

<p><a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Coberturas_Colaborativas" rel="nofollow">En el repositorio se pueden acceder a más de 4300 imágenes</a> hechas en su gran mayoría por fotógrafas mujeres. Sin embargo, el número puede crecer en base a futuros aportes que pueda recibir.</p>

<p>En cuanto a despliegues de infraestructura, uno de los ejemplos más significativos son las diversas comunidades que conforman la Cumbre Argentina de Redes Comunitarias, que autogestionan su propia forma de conectarse a internet.</p>

<p>Esta movida comenzó algunos años atrás en diversos pueblos o parajes de la provincia de Córdoba, como una posibilidad de conexión para quienes viven en lugares que no son rentables para las empresas. Y fue ampliando sus redes y compartiendo metodologías con comunidades indígenas, barrios o asentamientos populares rurales y urbanos, en Jujuy, Salta, provincia de Santa Fe y Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El proceso promueve un aprendizaje y una apropiación tecnológica en colaboración de pares y con software libre. Implica perder el temor a desarmar y adaptar artefactos – por ejemplo, los módems – e intervenir sobre su software de funcionamiento.</p>

<p><img src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/d0/Cumbre_Argentina_de_Redes_Comunitarias_2019_-_Niamfrifruli_-_31.jpg/1024px-Cumbre_Argentina_de_Redes_Comunitarias_2019_-_Niamfrifruli_-_31.jpg" alt="Libre Router"/>
<em>Taller de instalación con Libre Router – Niamfrifruli – CCBYSA</em></p>

<p>Las redes comunitarias libres emergen con el doble propósito de garantizar el derecho al acceso a internet y, al mismo tiempo, que las comunidades sean creadoras de su “pedacito de internet”, de manera autogestiva, colaborativa y de acuerdo a sus tradiciones. Algunas experiencias están en una incipiente tarea de lograr espacios de confluencia con bases ya organizadas alrededor de problemáticas y discusiones comunes. Por ejemplo, con movimientos campesinos que luchan por el derecho a la tierra y la soberanía alimentaria, con radios comunitarias con militancia por el derecho a la comunicación. Estas organizaciones muchas veces habitan y comparten territorios de conflictos, donde además de tener esos derechos vulnerados, no cuentan con acceso a internet ni datos en el celular, tienen acotadas posibilidades de construir narrativas propias, o una documentación colectiva de sus saberes, una memoria de sus luchas, etc.</p>

<p>En relación a las plataformas de comunicación, hay un amplio universo de redes sociales libres que promueven las prácticas de cuidado y anonimato, la soberanía tecnológica y la autogestión, entre otras, y se presentan como ámbitos fértiles para construir y resignificar las tecnologías desde los activismos. Partiendo de una crítica a las redes sociales corporativas, invitan a habitar espacios digitales construidos sobre pilares más emparentados con los valores y propósitos sociales, políticos y comunitarios de nuestras organizaciones y colectivos.</p>

<p>Sin dudas la desvinculación de las “big tech” o los servicios corporativos, tal vez no sea un tránsito simple. En algún momento, ante la necesidad “inevitable” de utilizar estas plataformas de uso masivo, se solía priorizar el mal menor – ¿cuál era la menos insegura? ¿cuál vulneraba menos nuestros derechos? –. Quizás este momento histórico sea el oportuno para dar vuelta la ecuación: si la propuesta es la “internet de las cosas”, consolidemos, amplifiquemos, repliquemos e interconectemos pequeñas internet de las personas.</p>

<h3 id="más-información" id="más-información">Más información</h3>
<ul><li><a href="www.radarlibre.com.ar" rel="nofollow">Para conocer experiencias con tecnologías libres y comunicación</a></li>
<li><a href="bicivoladora.wordpress.com/vivas-libres-y-federadas/" rel="nofollow">Sobre cómo funcionan y se gestionan las redes sociales libres</a></li></ul>

<hr/>

<p>** Publicado originalmente en Revista Barriletes – Agosto de 2020</p>
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      <guid>https://radarlibre.writeas.com/haciendo-la-internet-de-las-personas</guid>
      <pubDate>Sat, 26 Sep 2020 14:53:27 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Ya está disponible Kdenlive 20.08</title>
      <link>https://radarlibre.writeas.com/ya-esta-disponible-kdenlive-20-08?pk_campaign=rss-feed</link>
      <description>&lt;![CDATA[Kdenlive 20.08 está disponible con estupendas características como diseños de interfaz, soporte para múltiples flujos de audio, gestión de datos en caché y barras de zoom en el monitor de clips y el panel de efectos. Pero sin dudas lo más destacado de esta versión es la estabilidad y las mejoras de interfaz. Esta versión recibió un total de 284 actualizaciones con algunas contribuciones importantes de nuevos desarrolladores (Gracias a Simon y Julius).&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Bajo el capó&#xA;&#xA;Una importante reestructuración del archivo de proyecto corrige un problema de larga data con el conflicto del separador decimal (coma/punto) causante de muchos colapsos.&#xA;&#xA;Los proyectos creados con la versión 20.08 hacia adelante no son compatibles con los anteriores, es decir, no se podrán abrir archivos de proyecto .kdenlive con versiones previas.&#xA;&#xA;Kdenlive 20.08 también aporta un aumento de rendimiento en la generación de miniaturas de audio, así como en la reproducción de secuencias de imágenes JPG.&#xA;&#xA;Nuevos diseños de interfaz&#xA;&#xA;Estos espacios de trabajo tienen como objetivo mejorar la disposición para cada etapa de la producción de vídeo:&#xA;&#xA;Registro (Logging) para revisar el material o metraje (footage).&#xA;Kdenlive | Interfaz de registro&#xA;Edición (Editing) para componer tu historia en la línea de tiempo (timeline).&#xA;Kdenlive | Interfaz de Edición&#xA;Audio para mezclar y ajustar el sonido.&#xA;Kdenlive | Interfaz de Audio&#xA;Efectos para agregar efectos&#xA;Kdenlive | Interfaz de Efectos&#xA;Color para ajustes y graduaciones de color&#xA;Kdenlive | Interfaz de color&#xA;&#xA;Revisá este video para mayores detalles&#xA;&#xA;Nota: los visores de video no funcionan con DirectX en Windows&#xA;&#xA;Audio&#xA;&#xA;Esta versión trae un paso inicial en implementar un flujo de audio avanzado, agregando múltiples soportes para el sonido. En el siguiente lanzamiento se espera complementar con rutas de audio y mapeo de canales.&#xA;Soportes de sonido&#xA;El mezclador (mixer) tuvo un &#34;estiramiento&#34;, haciéndolo más eficiente con una altura menor.&#xA;Multiples clips&#xA;&#xA;Barras de zoom&#xA;&#xA;Efectos de panel&#xA;Ajustar fotogramas claves se simplificó&#xA;Barras de zoom&#xA;&#xA;Monitor de clip&#xA;El monitor de clip también incorporó barras de zoom. Se pueden notar también mejoras en la interfaz como en la búsqueda al arrastrar, un nuevo diseño de la regla, tamaños de superposición mejorados (fps, código de tiempo, etc.).&#xA;Monitor de clip&#xA;&#xA;Gestión de caché&#xA;Con una nueva interfaz de gestión, con configuraciones que permiten mantener y controlar el tamaño del caché y el proxy de tus archivos, así como también la información respaldada. También se puede limpiar datos más antiguos a una cantidad específica de meses.&#xA;Caché&#xA;&#xA;Nuevos atajos (shortcuts)&#xA;‘ (apóstrofe) para configurar flujo de audio hacia una pista indicada.&#xA;Shift + Alt como un atajo alternativo para mover un clip individual hacia otra pista.&#xA;Alt + mouse Un atajo específico para Windows para cambiar una pista de clips agrupados (Alt+mouse).&#xA;. + número para focalizar en pistas de video (por ejemplo: . + 1 enfoca en pista de video 1)&#xA;Alt + number para focalizar en pistas de audio (por ejemplo: alt + 2 enfoca en pista de audio 2)&#xA;( ajusta el inicio del clip al cursor en la línea de tiempo.&#xA;) ajusta el final del clip al cursor en la línea de tiempo&#xA;&#xA;Mejoras diversas&#xA;&#xA;Notas del proyecto: permite crear marcadores a partir de las marcas de tiempo y asignar estas marcas de tiempo a la carpeta de clips actual.&#xA;Se agregó la opción de mostrar siempre la miniatura de audio en el monitor de clips debajo del vídeo (en lugar de superpuesto).&#xA;Transiciones compuestas con lumas.&#xA;Añadida una acción de &#34;Guardar copia&#34; para guardar una copia del proyecto.&#xA;Mejoras en el árbol de Carpeta de proyecto: Expandir/contraer todas las carpetas con Mayúsculas+clic, recordar el estado de la carpeta (expandida/contraída) al guardar, entre otras correcciones.&#xA;Añadir ajuste de longitud de clip al diálogo de velocidad.&#xA;Titulador: se añadió la opción para guardar el título y añadirlo al proyecto en un solo paso (a través del menú de botones de creación).&#xA;Agregado el icono de proxy a los clips en la línea de tiempo.&#xA;Aumentar la resolución de las miniaturas de audio del monitor.&#xA;Posibilidad de cambiar los colores de las miniaturas de audio (en Prefencias   Configurar Kdenlive   Colores).&#xA;Renombrado &#34;Agregar clip de presentación de diapositivas&#34; a &#34;Agregar secuencia de imágenes&#34;.&#xA;Al hacer clic en el nombre del clip en la parte superior del widget Propiedades del clip se abre un explorador de archivos en la ubicación del clip.&#xA;Windows: utiliza métodos compatibles al dejar caer una carpeta en la Carpeta de Proyecto.&#xA;&#xA;Traducción del artículo en inglés]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Kdenlive 20.08 está disponible con estupendas características como diseños de interfaz, soporte para múltiples flujos de audio, gestión de datos en caché y barras de zoom en el monitor de clips y el panel de efectos. Pero sin dudas lo más destacado de esta versión es la estabilidad y las mejoras de interfaz. Esta versión recibió un total de 284 actualizaciones con algunas contribuciones importantes de nuevos desarrolladores (Gracias a Simon y Julius).
</p>

<h2 id="bajo-el-capó" id="bajo-el-capó">Bajo el capó</h2>

<p>Una importante reestructuración del archivo de proyecto corrige un problema de larga data con el conflicto del separador decimal (coma/punto) causante de muchos colapsos.</p>

<p>Los proyectos creados con la versión 20.08 hacia adelante no son compatibles con los anteriores, es decir, no se podrán abrir archivos de proyecto .kdenlive con versiones previas.</p>

<p>Kdenlive 20.08 también aporta un aumento de rendimiento en la generación de miniaturas de audio, así como en la reproducción de secuencias de imágenes JPG.</p>

<h2 id="nuevos-diseños-de-interfaz" id="nuevos-diseños-de-interfaz">Nuevos diseños de interfaz</h2>

<p>Estos espacios de trabajo tienen como objetivo mejorar la disposición para cada etapa de la producción de vídeo:</p>

<p><strong>Registro</strong> (<em>Logging</em>) para revisar el material o metraje (footage).
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/logging.jpg" alt="Kdenlive | Interfaz de registro"/>
<strong>Edición</strong> (<em>Editing</em>) para componer tu historia en la línea de tiempo (timeline).
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/editing.jpg" alt="Kdenlive | Interfaz de Edición"/>
<strong>Audio</strong> para mezclar y ajustar el sonido.
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/audio.jpg" alt="Kdenlive | Interfaz de Audio"/>
<strong>Efectos</strong> para agregar efectos
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/effects.jpg" alt="Kdenlive | Interfaz de Efectos"/>
<strong>Color</strong> para ajustes y graduaciones de color
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/color.jpg" alt="Kdenlive | Interfaz de color"/></p>

<p>Revisá este <a href="https://www.youtube.com/watch?v=BdHbUUjfBLk" rel="nofollow">video</a> para mayores detalles</p>

<p><code>Nota: los visores de video no funcionan con DirectX en Windows</code></p>

<h2 id="audio" id="audio">Audio</h2>

<p>Esta versión trae un paso inicial en implementar un flujo de audio avanzado, agregando múltiples soportes para el sonido. En el siguiente lanzamiento se espera complementar con <a href="https://invent.kde.org/multimedia/kdenlive/-/issues/754" rel="nofollow">rutas de audio y mapeo de canales</a>.
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/multiple-audio.png" alt="Soportes de sonido"/>
El mezclador (<em>mixer</em>) tuvo un “estiramiento”, haciéndolo más eficiente con una altura menor.
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/mulitple-clip.png" alt="Multiples clips"/></p>

<h2 id="barras-de-zoom" id="barras-de-zoom">Barras de zoom</h2>

<h3 id="efectos-de-panel" id="efectos-de-panel">Efectos de panel</h3>

<p>Ajustar fotogramas claves se simplificó
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/zoombar-effects.gif" alt="Barras de zoom"/></p>

<h3 id="monitor-de-clip" id="monitor-de-clip">Monitor de clip</h3>

<p>El monitor de clip también incorporó barras de zoom. Se pueden notar también mejoras en la interfaz como en la búsqueda al arrastrar, un nuevo diseño de la regla, tamaños de superposición mejorados (fps, código de tiempo, etc.).
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/clip-monitor-zoombar.gif" alt="Monitor de clip"/></p>

<h2 id="gestión-de-caché" id="gestión-de-caché">Gestión de caché</h2>

<p>Con una nueva interfaz de gestión, con configuraciones que permiten mantener y controlar el tamaño del caché y el <em>proxy</em> de tus archivos, así como también la información respaldada. También se puede limpiar datos más antiguos a una cantidad específica de meses.
<img src="https://kdenlive.org/wp-content/uploads/2020/08/cacha-manager.png" alt="Caché"/></p>

<h2 id="nuevos-atajos-shortcuts" id="nuevos-atajos-shortcuts">Nuevos atajos (<em>shortcuts</em>)</h2>
<ul><li><strong>‘</strong> (apóstrofe) para configurar flujo de audio hacia una pista indicada.</li>
<li><strong>Shift + Alt</strong> como un atajo alternativo para mover un clip individual hacia otra pista.</li>
<li><strong>Alt + mouse</strong> Un atajo específico para Windows para cambiar una pista de clips agrupados (Alt+mouse).</li>
<li><strong>. + número</strong> para focalizar en pistas de video (por ejemplo: . + 1 enfoca en pista de video 1)</li>
<li><strong>Alt + number</strong> para focalizar en pistas de audio (por ejemplo: alt + 2 enfoca en pista de audio 2)</li>
<li><strong>(</strong> ajusta el inicio del clip al cursor en la línea de tiempo.</li>
<li><strong>)</strong> ajusta el final del clip al cursor en la línea de tiempo</li></ul>

<h2 id="mejoras-diversas" id="mejoras-diversas">Mejoras diversas</h2>
<ul><li>Notas del proyecto: permite crear marcadores a partir de las marcas de tiempo y asignar estas marcas de tiempo a la carpeta de clips actual.</li>
<li>Se agregó la opción de mostrar siempre la miniatura de audio en el monitor de clips debajo del vídeo (en lugar de superpuesto).</li>
<li>Transiciones compuestas con lumas.</li>
<li>Añadida una acción de “Guardar copia” para guardar una copia del proyecto.</li>
<li>Mejoras en el árbol de Carpeta de proyecto: Expandir/contraer todas las carpetas con Mayúsculas+clic, recordar el estado de la carpeta (expandida/contraída) al guardar, entre otras correcciones.</li>
<li>Añadir ajuste de longitud de clip al diálogo de velocidad.</li>
<li>Titulador: se añadió la opción para guardar el título y añadirlo al proyecto en un solo paso (a través del menú de botones de creación).</li>
<li>Agregado el icono de proxy a los clips en la línea de tiempo.</li>
<li>Aumentar la resolución de las miniaturas de audio del monitor.</li>
<li>Posibilidad de cambiar los colores de las miniaturas de audio (en Prefencias &gt; Configurar Kdenlive &gt; Colores).</li>
<li>Renombrado “Agregar clip de presentación de diapositivas” a “Agregar secuencia de imágenes”.</li>
<li>Al hacer clic en el nombre del clip en la parte superior del <em>widget</em> Propiedades del clip se abre un explorador de archivos en la ubicación del clip.</li>
<li>Windows: utiliza métodos compatibles al dejar caer una carpeta en la Carpeta de Proyecto.</li></ul>

<p>Traducción del artículo <a href="https://kdenlive.org/en/2020/08/kdenlive-20-08-is-out/" rel="nofollow">en inglés</a></p>
]]></content:encoded>
      <guid>https://radarlibre.writeas.com/ya-esta-disponible-kdenlive-20-08</guid>
      <pubDate>Mon, 17 Aug 2020 14:09:40 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>En busca de la comunidad perdida</title>
      <link>https://radarlibre.writeas.com/en-busca-de-la-comunidad-perdida?pk_campaign=rss-feed</link>
      <description>&lt;![CDATA[img alt=&#34;AGN | Dominio Público&#34; src=&#34;https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/6f/ArchivoGeneraldelaNaci%C3%B3nArgentina1950aproxBuenosAires%2Cvolviendoacasaentranv%C3%ADa.jpg&#34; /&#xA;Por Larisa Kejval &#xA;!--more--&#xA;  “Nunca se utilizó la palabra comunidad de forma más indiscriminada y vacía que en las décadas en las que se hizo difícil encontrar en la vida real comunidades en sentido sociológico.”&#xA;&#xA;  Eric Hobsbawm. Historia del Siglo XX.&#xA;&#xA;Radios comunitarias, alternativas, populares. Diversos modos con los que un conjunto de medios de comunicación se han identificado. Diversas formas de nombrar el horizonte de transformación social que suele orientar a estos proyectos. Las líneas que siguen nacieron de la motivación por comprender y problematizar, particularmente, una de esas nociones: la de  radio comunitaria. ¿Cómo comprender que centenares de emisoras en toda América Latina se autodenominen comunitarias1? ¿Qué sentidos de comunidad se expresa en ese calificativo?&#xA;&#xA;Lo comunitario remite, indudablemente, a la noción de comunidad. “Comunidad” es, entonces, la palabra clave. Pero en la actualidad no encontramos una única y consensuada noción de comunidad. Con esta palabra se actualizan sentidos que son diversos. Más aun, se trata de sentidos política y socialmente contrapuestos. En algunos casos la noción de comunidad está ligada a la cultura dominante. En otros, designa prácticas, valores y significados alternativos. Una vez más, como veremos, el lenguaje de las palabras -y también  de las imágenes y de los sonidos- se vuelve terreno de disputa por el sentido.&#xA;Precisamente, el propósito de este artículo es indagar algunas de las significaciones que se actualizan a través de la noción de comunidad. Para eso se analizarán cuatro ejemplos, aunque no los únicos, en donde esta idea se presenta con fuerza.&#xA;&#xA;2. Comunidad Movistar&#xA;&#xA;  -- Ahora en la comunidad Movistar tenemos más tiempo para ponernos de acuerdo. Hablamos 10 minutos por $ 1.&#xA;  -- Por eso, hablando tanto ya no hay motivo de discusión.&#xA;&#xA;Así finaliza la publicidad audiovisual que la compañía Movistar puso en circulación a mediados de 2008 para promocionar sus servicios de telefonía  celular. Previamente, el comercial muestra diversas situaciones en las que grupos sociales considerados en conflicto por el sentido común -presos y carceleros, colectiveros y taxistas, copropietarios de un consorcio- dialogan y se ponen de acuerdo.&#xA;&#xA;La noción de comunidad que se pone en juego en esta publicidad, debe comprenderse en el marco de la cultura de consumo. Esta última expresión refiere a la sociedad de consumo propia del capitalismo tardío. Se basa en el supuesto de que la orientación de las sociedades capitalistas hacia el consumo masivo tiene como correlato una reorganización general de la producción simbólica y de las experiencias y prácticas de la vida cotidiana. Según Featherstone (2000), una de las principales características de la cultura de consumo es “la disponibilidad de una amplia gama de mercancías, bienes y experiencias que la población general debe consumir, poseer y anhelar. Pero ese consumo está lejos de ser sólo el consumo de bienes dirigidos a necesidades fijas. Más bien, la cultura de consumo puede, a través de la publicidad, los medios de comunicación y las técnicas de exhibición de los bienes, desestabilizar la noción original del uso o significado de los bienes y adherir a ellos nuevas imágenes y signos que pueden reunir toda una gama de deseos y sentimientos asociados”.&#xA;&#xA;El consumo no debe ser comprendido como consumo de valores de uso, sino, fundamentalmente, como consumo de signos. Para Baudrillard (1987), en el pasaje a la producción masiva de mercancías el predominio del valor de cambio por sobre el valor de uso tuvo como consecuencia que la mercancía se transformara en un signo. De este modo, las mercancías han adquirido la capacidad de asumir un amplio espectro de asociaciones simbólicas que se superponen a su valor de uso inicial. Se han transformado en mercancías-signos. Más aún, en signos sin referentes. O, en palabras de Lash y Urry (1997), en símbolos sin la capacidad de representar: “Los símbolos, que son diferentes de los objetos culturales de la representación, no están constituidos por el famoso triángulo semiótico formado por el significante, el significado y el referente, sino sólo por el significante y el significado. Por consiguiente, los símbolos tienen significado pero no se conectan con referentes. Tienen, por así decirlo, un punto de apoyo en el sentido, pero no en la realidad”. En este contexto, las mercancías disponibles se apropian permanentemente de una gran diversidad de significados. La publicidad es una de los principales recursos para realizar esta operación.&#xA;&#xA;Cualesquiera pueden ser las fuentes particulares de las cuales se extraen los significados a los que son asociados las mercancías para ser vendidas. En una continua búsqueda de novedades también se constituyen en fuentes las expresiones y las imágenes ligadas al lenguaje de las resistencias al capitalismo y a sus consecuencias. Pero en este proceso se vacían de sus significados originales. Tal es el caso de la idea de comunidad a la que apela la publicidad de Movistar y de los significados que alguna vez estuvieron asociados a ella. La “comunidad” ha perdido aquí sus sentidos originales. Se reduce a la categoría de mercancía. Cualquier significación que pudiera tener es ahora más apreciada por su valor de intercambio. Cuando este valor comercial se consuma, la “comunidad” se reducirá a la condición de materia de desecho cultural. Los publicistas y los mercaderes del estilo se movilizarán hacia algo nuevo. El significado que permanecerá constante es el mensaje continuo del consumo.&#xA;&#xA;El desarrollo del capitalismo y el de la modernidad supusieron, desde sus mismos inicios, el resquebrajamiento de los lazos comunitarios tradicionales. Esto dio origen a lo que se conoce como proceso de individualización. Las transformaciones que implicaron la sociedad de consumo profundizaron aún más esta tendencia. Cada vez más, los lazos y los compromisos que vinculan a hombres y mujeres son, en todas las esferas de lo social, más débiles. Consecuentemente, existen pocas condiciones para construir comunidades que no sean tan frágiles como esos lazos y compromisos humanos. En este contexto, la actividad de consumir tal vez sea paradigmática: una actividad individual por excelencia. Incluso en los casos en que los consumidores se reúnen para consumir, el consumo es una experiencia solitaria que se vive individualmente. No obstante, la campaña publicitaria de Movistar realiza una operación que parece contradictoria en sí misma: ligar el consumo de telefonía celular a la idea de comunidad. Tal vez la referencia a la comunidad busque conectar con la incertidumbre y la angustia que generan la debilidad de los lazos y de los compromisos contemporáneos. Tal vez, busque conectarse con la necesidad de los sujetos de reunirse en comunidades emocionales transitorias y efímeras en el sentido que describe Maffesoli (1986). Sea como fuere, la telefonía celular se asocia a la idea de comunidad para conformar una mercancía-signo. Pero al mismo tiempo que la telefonía actualiza la noción de comunidad, la vacía de sentido. La contradicción, entonces, desaparece. Una imagen reciclada flota con escasa referencia a la sociedad.&#xA;&#xA;Una comunidad en pequeña escala&#xA;img alt=&#34;Grupo Monarca | CC BY SA&#34; src=&#34;https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/1/17/RiberaNordelta.jpg/1280px-RiberaNordelta.jpg&#34; /&#xA;&#xA;“Una comunidad en pequeña escala”. Así se titulaba una de las noticias publicadas por el suplemento semanal &#34;Countries&#34; del diario Clarín el sábado 10 de enero de 2009. En la volanta que antecede al título se puede leer: “Escobar/Los Robles de Maswichtz”. Y en la bajada: “El barrio tiene una superficie de 4 hectáreas y está dividido en 24 lotes&#34;. Claramente, “comunidad” refiere aquí a una nueva urbanización cerrada. Lejos de ser una referencia aislada, la idea de comunidad aparece con frecuencia en este suplemento. ¿Cómo comprender la frecuente asociación de las urbanizaciones cerradas a la noción de comunidad?&#xA;&#xA;Focalizando su mirada en la dinámica espacial de las urbanizaciones de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, y teniendo en cuenta las particularidades del devenir de la economía argentina en los últimos años, Arizaga (2005) caracteriza la ocupación del espacio urbano como conflictiva. La ciudad se presenta como el lugar que enfrenta a los que quedaron afuera -del sistema social y de la clase- y a los que se mantienen dentro. En este contexto es posible comprender la proliferación de nuevas urbanizaciones cerradas como el intento de una clase –fundamentalmente sectores de clase media- de huir, aislarse y amurallarse frente a la conflictividad de la ciudad. “Estas urbanizaciones parecen graficar esta lógica de &#39;ganadores y perdedores&#39; y muestran un aspecto significativo del proceso de transformación que se está llevando a cabo en la morfología social urbana y suburbana dando cuenta de la correspondencia entre patrones territoriales particulares y patrones de organización económica determinados, como conformadores de modelos culturales.” (Arizaga, 2005). Cada vez más la ciudad se va transformando en un conjunto de islotes de riqueza ligados a los procesos de globalización rodeados por el resto marginal.&#xA;&#xA;Incertidumbre e inseguridad son características fundamentales del modo en que los sujetos habitan las ciudades en la actualidad. La imagen de comunidad que pretenden construir las urbanizaciones cerradas es, en este contexto, un refugio frente a estos males. Como sostiene Arizaga (2005), “la urbanización cerrada suburbana resulta un refugio protector frente a un entorno caótico y mutante, brindando una seguridad material (frente al delito), social (a partir de la dualidad distinción-pertenencia) y ontológica: la idea de comunidad que provee la urbanización cerrada reduce, o al menos amortigua, los golpes de la vulnerabilidad a la que el sujeto se ve expuesto. Su previsibilidad social, estética y en sus prácticas cotidianas reduce la sensación de &#39;a la deriva&#39; que se respira en el afuera.”&#xA;&#xA;Pero la comunidad a la que refieren las urbanizaciones cerradas no es cualquier comunidad. Como sostiene Sennet, se trata de una comunidad purificada. Según Bauman, se trata de una comunidad en tanto gueto voluntario. En los countries y barrios cerrados, “comunidad” equivale a un territorio aislado y separado, con murallas y vigilante. “Comunidad” significa también mismidad: la construcción de un nosotros en ausencia de la alteridad, de los Otros que por ser diferentes se conciben como hostiles y amenazadores. Si los extraños no pueden suprimirse físicamente, la operación de las urbanizaciones cerradas es, al menos, eliminarlos culturalmente, arrojarlos al segundo plano de lo invisible. La comunidad posibilita, entonces, la construcción de un gueto voluntario. Pero a diferencia de los guetos reales, de éstos se puede salir a voluntad. Si los guetos reales significan negación de libertad, “los guetos voluntarios están concebidos para servir a la causa de la libertad” (Bauman).&#xA;&#xA;Por último, comunidad es, paradójicamente, debilitamiento del espacio público. La construcción de las comunidades que prometen las urbanizaciones cerradas requiere, como condición para su realización, una suma de gestos privados e individuales. En consecuencia, el espacio público, como lugar donde los sujetos deliberan y confrontan acerca de las condiciones para una vida urbana con más seguridades y más libertades, se debilita.&#xA;&#xA;La comunidad de software libre&#xA;&#xA;  El software que no es libre trae consigo un sistema antisocial que prohíbe la cooperación y la comunidad. &#xA;&#xA;  Richard Stallman.&#xA;&#xA;Es frecuente que los usuarios y desarrolladores de software libre se refieran a sí mismos como integrantes de una comunidad. Unos minutos de navegación por Internet sirven para comprobarlo. Yendo más lejos en el tiempo, la idea de comunidad estuvo presente en los inicios mismos del desarrollo de la informática. Así lo señaló Richard Stallman, padre del software libre: “Al desaparecer mi comunidad, se hizo imposible continuar como antes. En lugar de ello me enfrenté a una elección moral severa... Me pregunté: ¿habrá algún programa o programas que yo pueda escribir, de tal manera de otra vez hacer posible una comunidad? La respuesta era clara: lo primero que necesitaba era un sistema operativo.”2&#xA;&#xA;Para comprender más cabalmente el sentido de esta frase es necesario hacer un poco de historia. Entre los años sesenta y setenta el software no era considerado un producto, sino un añadido que los grandes vendedores de computadoras aportaban a los clientes para que éstos pudieran usarlas. En este contexto, era común que los programadores y desarrolladores de software compartieran los códigos de programación –o códigos fuente- de manera colaborativa, unos con otros. En los ámbitos universitarios, militares y empresariales las personas que hacían uso de la incipiente informática creaban, modificaban y compartían el software sin ningún tipo de restricciones. En la década del ochenta la situación empezó a cambiar: las compañías iniciaron el hábito de imponer restricciones a los usuarios de software con el uso de acuerdos de licencia. Las computadoras comenzaron a utilizar sistemas operativos privativos, forzando a los usuarios a aceptar condiciones que impedían realizar modificaciones a los software. Fue en ese momento en que Richard Stallman se vio en la necesidad de elegir entre aceptar desarrollar más software privativo con licencias restrictivas o recuperar el espíritu comunitario de los inicios. En 1984 Stallman comenzó a trabajar en el proyecto del sistema operativo GNU. Un año más tarde fundó la Free Software Foundation (Fundación de Software Libre).&#xA;&#xA;En el mismo sitio web de GNU se define qué es software libre. Éste no significa software no comercial o software gratuito, sino que se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software. En torno al software libre pueden nuclearse una heterogeneidad de actores: empresas, gobiernos, hackers, estudiantes. Pero es en los grupos de usuarios de software libre donde la noción de comunidad se expresa más cabalmente. Estos grupos suelen llamarse LUG o GLUG, siglas de Linux Users Groups y de GNU/Linux Users Groups, respectivamente. Hoy varios han sido rebautizados como Grupos de Usuarios de Software Libre. Suelen trabajar en la programación y en el diseño de programas, así como en la promoción de la filosofía del software libre.&#xA;&#xA;Hablar de comunidad de software libre es una paradoja. Estar frente a una computadora, uno de los actos humanos más solitarios e individuales, es, al mismo tiempo, el punto de partida para la construcción de nuevos lazos sociales que adquieren la forma de una comunidad. La tecnología digital, condición necesaria de las actuales transformaciones de la economía mundial, es el eje en torno al cual se ha ido construyendo, al mismo tiempo, una comunidad que, en gran medida, confronta tendencias predominantes de las sociedades capitalistas.&#xA;&#xA;Volviendo al propósito de este trabajo, ¿a qué sentidos remite entonces la noción de comunidad a la que apelan los usuarios y desarrolladores de los Grupos de Usuarios de Software Libre? Las reflexiones que siguen se basan, en gran medida, en las indagaciones de Vannini (2008) en torno al software libre como nueva comunidad. En primer lugar, la noción de comunidad remite a un interés compartido. Los Grupos de Usuarios de Software Libre se estructuran en torno a un conjunto de motivaciones comunes: la fascinación por la tecnología, el interés por la idea del conocimiento libre y la reflexión por los usos sociales o educativos de la tecnología. Antes que el fin de lucro, lo que nuclea a sus integrantes es un placer por el hacer tecnológico en sí mismo.&#xA;&#xA;Pero no sólo intereses se comparten en Grupos de Usuarios de Software Libre. También se comparten –y se construyen- códigos, símbolos y lenguajes. La resignificación y la creación de palabras es una constante en la historia del software libre. Así, los usuarios suelen pelear por los sentidos de palabras como hacker, free y la misma noción de comunidad. No obstante, como señala Vannini, si bien la comunidad es un grupo abierto, sus códigos, lenguajes y reglas generan cierto grado de hermetismo: “las férreas prácticas que unen, al mismo tiempo generan una separación del otro.” De esto se deriva una tensión entre, por un lado, la necesidad de difundir las ideas del software libre más allá de los usuarios más experimentados y, por otro lado, la preocupación por perder las características que le dan identidad al grupo por acercarse a un público ajeno a la tecnología.&#xA;&#xA;Asimismo, la idea de comunidad implica la construcción de lazos de confianza. Vannini describe que en el grupo de usuarios de software libre de Capital Federal, denominado CaFeLUG, “las reuniones se realizan los días sábados y distan de ser reuniones de trabajo en el sentido formal del término. Son, antes que nada, espacios de encuentro entre pares y espacios de distensión aunque, muchas veces, con una agenda apretada de temas.”&#xA;&#xA;Tal vez la significación más importante de la noción de comunidad a la que apelan los usuarios de software libre sea la de trabajo cooperativo y colaborativo. Cooperación y colaboración se exaltan y recuperan como oposición a la atomización y la individualización. Los Grupos de Usuarios de Software Libre pretenden volver –o mejor, continuar- a ese modo de trabajo que fue característico de los inicios del mundo digital y que, tal como se señaló, fue asediado por las estrategias de las empresas. En este sentido, comunidad es, también, inteligencia colectiva. La principal motivación detrás de las acciones de los grupos de software libre es la búsqueda y la socialización del conocimiento por sí mismo, más allá de la búsqueda del dinero. O, en otras palabras, la ética hacker (Himanen, 2002).&#xA;&#xA;Por último, la idea de comunidad está orientada por un fuerte espíritu libertario. Los Grupos de Usuarios de Software Libre pretenden recuperar la libertad de los primeros años de desarrollo de la informática y el mundo virtual. Esto los llevará a construir una agenda de temas que ponen en cuestión las principales categorías derivadas del capitalismo en la sociedad digital: la propiedad comunitaria versus la propiedad privada (y privativa); el copyleft versus el copyright.&#xA;&#xA;Radios comunitarias&#xA;&#xA;Volvamos al inicio. La motivación que dio origen a este artículo es la intención de comprender la referencia a la noción de comunidad que cientos de radios en América Latina ponen en juego en el momento de nombrarse a sí mismas como proyectos de comunicación transformadores. Pero al hablar de comunidad estamos lejos de referirnos a un concepto claramente delimitado en su significado. Muy por el contrario se trata de una noción en disputa. En un extremo, la publicidad hace uso del término para promover el consumo de bienes y servicios, vaciando gran parte de sus sentidos posibles. Las urbanizaciones cerradas recurren a la misma palabra para nombrar un refugio amurallado al que se desea huir para amortiguar la incertidumbre y el temor a la presencia de un Otro amenazante en el espacio urbano. En el otro extremo, la comunidad que constituyen los usuarios de software libre se erige como reacción y oposición a la privatización del conocimiento en el nuevo mundo digital. En este contexto también se torna necesario reflexionar acerca de los sentidos que se ponen en juego cuando un conjunto de medios de comunicación se identifican a sí mismos como comunitarios.&#xA;&#xA;En la década del ochenta comenzó en toda América Latina una etapa de creación de cientos de radios comunitarias. Las experiencias de comunicación alternativa no eran nuevas en el continente. Los últimos años de las décadas del cuarenta y los años cincuenta vieron nacer las radios mineras bolivianas. Los años setenta fueron momentos fértiles para la emergencia de las radios populares en Bolivia y Ecuador, en Colombia y en Venezuela, en Perú y en Centroamérica. El Salvador y Nicaragua fueron testigos del surgimiento de las radios insurgentes a fines de los setenta. Pero fue en los años ochenta cuando la noción de comunidad apareció fuertemente ligada a la radiofonía. Desde entonces, el calificativo comunitario fue el que adoptaron la mayoría de las radios que confrontan con los medios de comunicación orientados por el fin de lucro, teniendo como horizonte la construcción de sociedades más democráticas en su sentido más profundo. ¿Cómo entender, entonces, la emergencia y el predominio de la noción de comunidad para nombrar a este tipo de emisoras?&#xA;&#xA;Comunidad significa, en primer lugar, la reconstrucción de lazos sociales. En los años setenta y ochenta, la mayoría de los países latinoamericanos padecieron dictaduras militares que ejercieron el terrorismo de Estado con el propósito de desarticular los lazos sociales y políticos de sindicatos, agrupaciones políticas, iglesias inspiradas en la Teología de la Liberación, movimientos estudiantiles y organizaciones territoriales. Se trató de políticas del terror orientadas a desandar gran parte de las conquistas sociales de los trabajadores y de las acumulaciones de los movimientos populares para, finalmente, facilitar la implementación de políticas económicas neoliberales. En general, las radios comunitarias no emergieron sino después de finalizados estos períodos dictatoriales. En este contexto, lo comunitario hizo referencia a la reconstrucción de los lazos sociales resquebrajados luego de años de dictaduras. Y la comunicación fue considerada una estrategia fundamental para encarar esa tarea.&#xA;&#xA;Pero lejos de recomponerse, los lazos sociales continuaron debilitándose. A la desestructuración operada por las dictaduras militares se sumó, inmediatamente después, la fuerza individualizadora característica del capitalismo tardío. A la flexibilización de los vínculos en el mundo del trabajo le correspondió el debilitamiento de los compromisos y de los lazos en casi todas las esferas de lo social. En este contexto, para estas radios la idea de comunidad en tanto construcción de lazos sociales sólidos no ha perdido vigencia. En torno al propósito de democratizar las comunicaciones para democratizar las sociedades, las radios recuperan la idea de proyecto sostenido en el tiempo y, en consecuencia, la idea de futuro. Proyecto y futuro se convierten, entonces, en los motores en torno a los cuales reunir y fundar intereses comunes, voluntades y compromisos de orden colectivo. A su modo, construyen comunidad.&#xA;&#xA;En segundo lugar, en muchos casos la comunidad a la que aluden las radios comunitarias refiere a un territorio. Pero no se trata de cualquier territorio. Paralelamente a los centros de poder económico de las ciudades globales existen vastos territorios caracterizados por la marginación y la pobreza, excluidos de los principales procesos que alimentan el crecimiento de la nueva economía global. Lugares donde se arraigan, ferozmente, las consecuencias del capitalismo actual: localidades invadidas de cianuro o agroquímicos; regiones despojadas de sus forestaciones originarias -y habitantes originarios despojados de sus tierras- para cultivar soja; poblaciones sin centros de salud ni espacios recreativos, con viviendas precarias y escasa infraestructura. La contracara de las elites globales cada vez más móviles y emancipadas de las restricciones del espacio es el confinamiento de gran parte de la humanidad a estos territorios. Muchas radios comunitarias, junto a otras organizaciones sociales, surgieron como consecuencia de la organización de hombres y mujeres que habitan estos espacios. En estos contextos, las intervenciones político-culturales de estas emisoras pretenden recuperar la dignidad de las vidas que allí transcurren. Procuran la construcción de relatos que ubiquen en una red de actores, de causas y de consecuencias sociales y políticas, aquello que es vivido como desgracia individual. El territorio deja de ser, entonces, mero territorio para devenir en una comunidad en la que se vive y por la que se lucha con ciertos niveles de organización. Por agua potable o por espacios verdes recreativos, contra la trata de personas o la explotación minera contaminante. Se trata de comunidades que logran dar vuelta el estigma propio de la periferia y construir, de este modo, compromisos e identidad.&#xA;&#xA;Varios intelectuales se han referido al debilitamiento de las fuentes tradicionales dadoras de identidad como la nación y la clase en las últimas décadas. Este desanclaje en el proceso de formación de la identidad crea, al mismo tiempo, nuevas nociones de comunidad de pertenencia y de titularidad de derechos. Nuevos actores y movimientos emergen en la escena social y política. Los grandes relatos han entrado en crisis a medida que se visibilizan múltiples y diversos relatos acerca de la desigualdad. En este contexto, las radios comunitarias emergen como espacios donde las voces de este conjunto de resistencias y disputas se hacen audibles. En cuarto lugar, la noción de comunidad refiere, entonces, aunque un poco imprecisamente, a estos nuevos agregados de individuos que no caben en las categorías más tradicionales y más claramente delimitadas como “la clase” y “el pueblo”.&#xA;&#xA;La construcción de democracia en su sentido profundo -lejos del sentido restringido que la limita a una institución o una forma de gobierno- requiere de la constitución de un espacio público de deliberación acerca las condiciones de convivencia en sociedad, un espacio desde el cual se ejerza presiones sobre el sistema político y se motorice el cambio. No obstante, cada vez más asistimos al debilitamiento del espacio público. La vida de las personas se va retrotrayendo al ámbito de lo privado. Esta situación se relaciona estrechamente con el modo en que las dinámicas del mercado han permeado todas las esferas de la vida. Al mismo tiempo, este diagnóstico no es ajeno a las transformaciones que en las últimas décadas ha sufrido el espacio público. Los lugares de encuentro, conversación y debate social se han debilitado. El espacio público se ha desplazado hacia los medios de comunicación. Como señala Bauman, en estos medios “el interés público” suele ser reducido a &#34;una curiosidad por la vida privada de las figuras públicas, rebajando el arte de la vida pública a una exposición pública de asuntos privados y a unas confesiones públicas de sentimientos privados”. Contra esta tendencia, es posible ligar la idea de comunidad que muchas radios ponen en juego a la intención de reconstruir un espacio público erosionado y una cultura política perdida. En este sentido, la comunidad puede ser entendida, por último, como una comunidad política que se resiste a abandonar el intento por intervenir activamente en la definición de las condiciones en las que viven hombres y mujeres. Una comunidad política que se expresa, delibera y presiona con el propósito de generar transformaciones sociales. La comunicación mediática es, para ello, una decisión por demás estratégica.&#xA;&#xA;Más que en los orígenes, es posible encontrar el sentido de las radios comunitarias en sus propósitos. Gestados por la iniciativa de colectivos y organizaciones, estos medios de comunicación se proponen, entre otros objetivos, construir comunidad. Esto implica fortalecer lazos, compromisos, proyectos a largo plazo, identidades, participación política, resistencias, espacio público. Negarse al habitar de la incertidumbre, del puro presente y de la soledad. En fin, construir la comunidad perdida. O, al menos, intentarlo.&#xA;&#xA;__&#xA;&#xA;Notas&#xA;&#xA;En la Diplomatura dictó el Taller sobre Evaluación de Proyectos Comunitarios.&#xA;A modo de referencia, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) cuenta con cerca de 400 emisoras asociadas en la región América Latina y Caribe. Fuente: http://alc.amarc.org&#xA;Declaración de Richard Stallman tomada de Vannini, Pablo (2008).&#xA;&#xA;Bibliografía&#xA;&#xA;Arizaga, María Cecilia (2005). El mito de comunidad en la ciudad mundializada. Estilos de vida y nuevas clases medias en urbanizaciones cerradas. Ediciones El cielo por asalto, Buenos Aires. (Tesis de Maestría en Ciencias Sociales, FLACSO).&#xA;Baudrillard, Jean (1987). Crítica de la economía política del signo. Siglo Veintiuno&#xA;Editores, México.&#xA;Bauman, Zygmunt (2001). La sociedad individualizada. Cátedra, Madrid.&#xA;Bauman, Zygmunt (2003). Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil. Siglo XXI, España.&#xA;Featherstone, Mike (2000). Cultura del consumo y posmodernismo. Amorrortu, Buenos Aires.&#xA;Himanen, Pekka (2002). La ética del hacker y el espíritu de la era de la información. Ediciones Destino, Barcelona.&#xA;Lash, S. y Urry, J (1997) Economías de signos y espacios_. Buenos Aires, Amorrutu&#xA;Maffesoli, Michel (1986). El tiempo de las tribus. Barcelona, Icaria.&#xA;Sassen, Saskia (1999). La ciudad global. Nueva York, Londres, Tokio. Eudeba, Buenos Aires.&#xA;Sennet, Richard (2000). La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Anagrama, Barcelona.&#xA;Vannini, Pablo (2008). La comunidad del siglo XXI. En Urresti Marcelo (editor) (2008). Ciberculturas juveniles. La Crujía, Buenos Aires.&#xA;&#xA;#comunidad #comunicación #comunicacióncomunitaria #softwarelibre #capitalismo]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p><img alt="AGN | Dominio Público" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/6f/Archivo_General_de_la_Naci%C3%B3n_Argentina_1950_aprox_Buenos_Aires%2C_volviendo_a_casa_en_tranv%C3%ADa.jpg"/>
Por Larisa Kejval *

&gt; “Nunca se utilizó la palabra comunidad de forma más indiscriminada y vacía que en las décadas en las que se hizo difícil encontrar en la vida real comunidades en sentido sociológico.”</p>

<blockquote><p>Eric Hobsbawm. Historia del Siglo XX.</p></blockquote>

<p>Radios comunitarias, alternativas, populares. Diversos modos con los que un conjunto de medios de comunicación se han identificado. Diversas formas de nombrar el horizonte de transformación social que suele orientar a estos proyectos. Las líneas que siguen nacieron de la motivación por comprender y problematizar, particularmente, una de esas nociones: la de  radio comunitaria. ¿Cómo comprender que centenares de emisoras en toda América Latina se autodenominen comunitarias<strong>1</strong>? ¿Qué sentidos de comunidad se expresa en ese calificativo?</p>

<p>Lo comunitario remite, indudablemente, a la noción de comunidad. “Comunidad” es, entonces, la palabra clave. Pero en la actualidad no encontramos una única y consensuada noción de comunidad. Con esta palabra se actualizan sentidos que son diversos. Más aun, se trata de sentidos política y socialmente contrapuestos. En algunos casos la noción de comunidad está ligada a la cultura dominante. En otros, designa prácticas, valores y significados alternativos. Una vez más, como veremos, el lenguaje de las palabras -y también  de las imágenes y de los sonidos- se vuelve terreno de disputa por el sentido.
Precisamente, el propósito de este artículo es indagar algunas de las significaciones que se actualizan a través de la noción de comunidad. Para eso se analizarán cuatro ejemplos, aunque no los únicos, en donde esta idea se presenta con fuerza.</p>

<h2 id="2-comunidad-movistar" id="2-comunidad-movistar">2. Comunidad Movistar</h2>

<blockquote><p>— Ahora en la comunidad Movistar tenemos más tiempo para ponernos de acuerdo. Hablamos 10 minutos por $ 1.
— Por eso, hablando tanto ya no hay motivo de discusión.</p></blockquote>

<p>Así finaliza la publicidad audiovisual que la compañía Movistar puso en circulación a mediados de 2008 para promocionar sus servicios de telefonía  celular. Previamente, el comercial muestra diversas situaciones en las que grupos sociales considerados en conflicto por el sentido común -presos y carceleros, colectiveros y taxistas, copropietarios de un consorcio- dialogan y se ponen de acuerdo.</p>

<p>La noción de comunidad que se pone en juego en esta publicidad, debe comprenderse en el marco de la cultura de consumo. Esta última expresión refiere a la sociedad de consumo propia del capitalismo tardío. Se basa en el supuesto de que la orientación de las sociedades capitalistas hacia el consumo masivo tiene como correlato una reorganización general de la producción simbólica y de las experiencias y prácticas de la vida cotidiana. Según Featherstone (2000), una de las principales características de la cultura de consumo es “la disponibilidad de una amplia gama de mercancías, bienes y experiencias que la población general debe consumir, poseer y anhelar. Pero ese consumo está lejos de ser sólo el consumo de bienes dirigidos a necesidades fijas. Más bien, la cultura de consumo puede, a través de la publicidad, los medios de comunicación y las técnicas de exhibición de los bienes, desestabilizar la noción original del uso o significado de los bienes y adherir a ellos nuevas imágenes y signos que pueden reunir toda una gama de deseos y sentimientos asociados”.</p>

<p>El consumo no debe ser comprendido como consumo de valores de uso, sino, fundamentalmente, como consumo de signos. Para Baudrillard (1987), en el pasaje a la producción masiva de mercancías el predominio del valor de cambio por sobre el valor de uso tuvo como consecuencia que la mercancía se transformara en un signo. De este modo, las mercancías han adquirido la capacidad de asumir un amplio espectro de asociaciones simbólicas que se superponen a su valor de uso inicial. Se han transformado en mercancías-signos. Más aún, en signos sin referentes. O, en palabras de Lash y Urry (1997), en símbolos sin la capacidad de representar: “Los símbolos, que son diferentes de los objetos culturales de la representación, no están constituidos por el famoso triángulo semiótico formado por el significante, el significado y el referente, sino sólo por el significante y el significado. Por consiguiente, los símbolos tienen significado pero no se conectan con referentes. Tienen, por así decirlo, un punto de apoyo en el sentido, pero no en la realidad”. En este contexto, las mercancías disponibles se apropian permanentemente de una gran diversidad de significados. La publicidad es una de los principales recursos para realizar esta operación.</p>

<p>Cualesquiera pueden ser las fuentes particulares de las cuales se extraen los significados a los que son asociados las mercancías para ser vendidas. En una continua búsqueda de novedades también se constituyen en fuentes las expresiones y las imágenes ligadas al lenguaje de las resistencias al capitalismo y a sus consecuencias. Pero en este proceso se vacían de sus significados originales. Tal es el caso de la idea de comunidad a la que apela la publicidad de Movistar y de los significados que alguna vez estuvieron asociados a ella. La “comunidad” ha perdido aquí sus sentidos originales. Se reduce a la categoría de mercancía. Cualquier significación que pudiera tener es ahora más apreciada por su valor de intercambio. Cuando este valor comercial se consuma, la “comunidad” se reducirá a la condición de materia de desecho cultural. Los publicistas y los mercaderes del estilo se movilizarán hacia algo nuevo. El significado que permanecerá constante es el mensaje continuo del consumo.</p>

<p>El desarrollo del capitalismo y el de la modernidad supusieron, desde sus mismos inicios, el resquebrajamiento de los lazos comunitarios tradicionales. Esto dio origen a lo que se conoce como proceso de individualización. Las transformaciones que implicaron la sociedad de consumo profundizaron aún más esta tendencia. Cada vez más, los lazos y los compromisos que vinculan a hombres y mujeres son, en todas las esferas de lo social, más débiles. Consecuentemente, existen pocas condiciones para construir comunidades que no sean tan frágiles como esos lazos y compromisos humanos. En este contexto, la actividad de consumir tal vez sea paradigmática: una actividad individual por excelencia. Incluso en los casos en que los consumidores se reúnen para consumir, el consumo es una experiencia solitaria que se vive individualmente. No obstante, la campaña publicitaria de Movistar realiza una operación que parece contradictoria en sí misma: ligar el consumo de telefonía celular a la idea de comunidad. Tal vez la referencia a la comunidad busque conectar con la incertidumbre y la angustia que generan la debilidad de los lazos y de los compromisos contemporáneos. Tal vez, busque conectarse con la necesidad de los sujetos de reunirse en comunidades emocionales transitorias y efímeras en el sentido que describe Maffesoli (1986). Sea como fuere, la telefonía celular se asocia a la idea de comunidad para conformar una mercancía-signo. Pero al mismo tiempo que la telefonía actualiza la noción de comunidad, la vacía de sentido. La contradicción, entonces, desaparece. Una imagen reciclada flota con escasa referencia a la sociedad.</p>

<h3 id="una-comunidad-en-pequeña-escala" id="una-comunidad-en-pequeña-escala">Una comunidad en pequeña escala</h3>

<p><img alt="Grupo Monarca | CC BY SA" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/1/17/Ribera_Nordelta.jpg/1280px-Ribera_Nordelta.jpg"/></p>

<p><em>“Una comunidad en pequeña escala”</em>. Así se titulaba una de las noticias publicadas por el suplemento semanal “Countries” del diario <em>Clarín</em> el sábado 10 de enero de 2009. En la volanta que antecede al título se puede leer: <em>“Escobar/Los Robles de Maswichtz”</em>. Y en la bajada: “El barrio tiene una superficie de 4 hectáreas y está dividido en 24 lotes”. Claramente, “comunidad” refiere aquí a una nueva urbanización cerrada. Lejos de ser una referencia aislada, la idea de comunidad aparece con frecuencia en este suplemento. ¿Cómo comprender la frecuente asociación de las urbanizaciones cerradas a la noción de comunidad?</p>

<p>Focalizando su mirada en la dinámica espacial de las urbanizaciones de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, y teniendo en cuenta las particularidades del devenir de la economía argentina en los últimos años, Arizaga (2005) caracteriza la ocupación del espacio urbano como conflictiva. La ciudad se presenta como el lugar que enfrenta a los que quedaron afuera -del sistema social y de la clase- y a los que se mantienen dentro. En este contexto es posible comprender la proliferación de nuevas urbanizaciones cerradas como el intento de una clase –fundamentalmente sectores de clase media- de huir, aislarse y amurallarse frente a la conflictividad de la ciudad. “Estas urbanizaciones parecen graficar esta lógica de &#39;ganadores y perdedores&#39; y muestran un aspecto significativo del proceso de transformación que se está llevando a cabo en la morfología social urbana y suburbana dando cuenta de la correspondencia entre patrones territoriales particulares y patrones de organización económica determinados, como conformadores de modelos culturales.” (Arizaga, 2005). Cada vez más la ciudad se va transformando en un conjunto de islotes de riqueza ligados a los procesos de globalización rodeados por el resto marginal.</p>

<p>Incertidumbre e inseguridad son características fundamentales del modo en que los sujetos habitan las ciudades en la actualidad. La imagen de comunidad que pretenden construir las urbanizaciones cerradas es, en este contexto, un refugio frente a estos males. Como sostiene Arizaga (2005), “la urbanización cerrada suburbana resulta un refugio protector frente a un entorno caótico y mutante, brindando una seguridad material (frente al delito), social (a partir de la dualidad distinción-pertenencia) y ontológica: la idea de comunidad que provee la urbanización cerrada reduce, o al menos amortigua, los golpes de la vulnerabilidad a la que el sujeto se ve expuesto. Su previsibilidad social, estética y en sus prácticas cotidianas reduce la sensación de &#39;a la deriva&#39; que se respira en el afuera.”</p>

<p>Pero la comunidad a la que refieren las urbanizaciones cerradas no es cualquier comunidad. Como sostiene Sennet, se trata de una comunidad purificada. Según Bauman, se trata de una comunidad en tanto gueto voluntario. En los countries y barrios cerrados, “comunidad” equivale a un territorio aislado y separado, con murallas y vigilante. “Comunidad” significa también mismidad: la construcción de un nosotros en ausencia de la alteridad, de los Otros que por ser diferentes se conciben como hostiles y amenazadores. Si los extraños no pueden suprimirse físicamente, la operación de las urbanizaciones cerradas es, al menos, eliminarlos culturalmente, arrojarlos al segundo plano de lo invisible. La comunidad posibilita, entonces, la construcción de un gueto voluntario. Pero a diferencia de los guetos reales, de éstos se puede salir a voluntad. Si los guetos reales significan negación de libertad, “los guetos voluntarios están concebidos para servir a la causa de la libertad” (Bauman).</p>

<p>Por último, comunidad es, paradójicamente, debilitamiento del espacio público. La construcción de las comunidades que prometen las urbanizaciones cerradas requiere, como condición para su realización, una suma de gestos privados e individuales. En consecuencia, el espacio público, como lugar donde los sujetos deliberan y confrontan acerca de las condiciones para una vida urbana con más seguridades y más libertades, se debilita.</p>

<h3 id="la-comunidad-de-software-libre" id="la-comunidad-de-software-libre">La comunidad de software libre</h3>

<blockquote><p>El software que no es libre trae consigo un sistema antisocial que prohíbe la cooperación y la comunidad.</p>

<p>Richard Stallman.</p></blockquote>

<p>Es frecuente que los usuarios y desarrolladores de software libre se refieran a sí mismos como integrantes de una comunidad. Unos minutos de navegación por Internet sirven para comprobarlo. Yendo más lejos en el tiempo, la idea de comunidad estuvo presente en los inicios mismos del desarrollo de la informática. Así lo señaló Richard Stallman, padre del software libre: “Al desaparecer mi comunidad, se hizo imposible continuar como antes. En lugar de ello me enfrenté a una elección moral severa... Me pregunté: ¿habrá algún programa o programas que yo pueda escribir, de tal manera de otra vez hacer posible una comunidad? La respuesta era clara: lo primero que necesitaba era un sistema operativo.”<strong>2</strong></p>

<p>Para comprender más cabalmente el sentido de esta frase es necesario hacer un poco de historia. Entre los años sesenta y setenta el software no era considerado un producto, sino un añadido que los grandes vendedores de computadoras aportaban a los clientes para que éstos pudieran usarlas. En este contexto, era común que los programadores y desarrolladores de software compartieran los códigos de programación –o códigos fuente- de manera colaborativa, unos con otros. En los ámbitos universitarios, militares y empresariales las personas que hacían uso de la incipiente informática creaban, modificaban y compartían el software sin ningún tipo de restricciones. En la década del ochenta la situación empezó a cambiar: las compañías iniciaron el hábito de imponer restricciones a los usuarios de software con el uso de acuerdos de licencia. Las computadoras comenzaron a utilizar sistemas operativos privativos, forzando a los usuarios a aceptar condiciones que impedían realizar modificaciones a los software. Fue en ese momento en que Richard Stallman se vio en la necesidad de elegir entre aceptar desarrollar más software privativo con licencias restrictivas o recuperar el espíritu comunitario de los inicios. En 1984 Stallman comenzó a trabajar en el proyecto del sistema operativo GNU. Un año más tarde fundó la Free Software Foundation (Fundación de Software Libre).</p>

<p>En el mismo sitio web de GNU se define qué es software libre. Éste no significa software no comercial o software gratuito, sino que se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software. En torno al software libre pueden nuclearse una heterogeneidad de actores: empresas, gobiernos, hackers, estudiantes. Pero es en los grupos de usuarios de software libre donde la noción de comunidad se expresa más cabalmente. Estos grupos suelen llamarse LUG o GLUG, siglas de Linux Users Groups y de GNU/Linux Users Groups, respectivamente. Hoy varios han sido rebautizados como Grupos de Usuarios de Software Libre. Suelen trabajar en la programación y en el diseño de programas, así como en la promoción de la filosofía del software libre.</p>

<p>Hablar de comunidad de software libre es una paradoja. Estar frente a una computadora, uno de los actos humanos más solitarios e individuales, es, al mismo tiempo, el punto de partida para la construcción de nuevos lazos sociales que adquieren la forma de una comunidad. La tecnología digital, condición necesaria de las actuales transformaciones de la economía mundial, es el eje en torno al cual se ha ido construyendo, al mismo tiempo, una comunidad que, en gran medida, confronta tendencias predominantes de las sociedades capitalistas.</p>

<p>Volviendo al propósito de este trabajo, ¿a qué sentidos remite entonces la noción de comunidad a la que apelan los usuarios y desarrolladores de los Grupos de Usuarios de Software Libre? Las reflexiones que siguen se basan, en gran medida, en las indagaciones de Vannini (2008) en torno al software libre como nueva comunidad. En primer lugar, la noción de comunidad remite a un interés compartido. Los Grupos de Usuarios de Software Libre se estructuran en torno a un conjunto de motivaciones comunes: la fascinación por la tecnología, el interés por la idea del conocimiento libre y la reflexión por los usos sociales o educativos de la tecnología. Antes que el fin de lucro, lo que nuclea a sus integrantes es un placer por el hacer tecnológico en sí mismo.</p>

<p>Pero no sólo intereses se comparten en Grupos de Usuarios de Software Libre. También se comparten –y se construyen- códigos, símbolos y lenguajes. La resignificación y la creación de palabras es una constante en la historia del software libre. Así, los usuarios suelen pelear por los sentidos de palabras como <em>hacker</em>, <em>free</em> y la misma noción de comunidad. No obstante, como señala Vannini, si bien la comunidad es un grupo abierto, sus códigos, lenguajes y reglas generan cierto grado de hermetismo: “las férreas prácticas que unen, al mismo tiempo generan una separación del otro.” De esto se deriva una tensión entre, por un lado, la necesidad de difundir las ideas del software libre más allá de los usuarios más experimentados y, por otro lado, la preocupación por perder las características que le dan identidad al grupo por acercarse a un público ajeno a la tecnología.</p>

<p>Asimismo, la idea de comunidad implica la construcción de lazos de confianza. Vannini describe que en el grupo de usuarios de software libre de Capital Federal, denominado CaFeLUG, “las reuniones se realizan los días sábados y distan de ser reuniones de trabajo en el sentido formal del término. Son, antes que nada, espacios de encuentro entre pares y espacios de distensión aunque, muchas veces, con una agenda apretada de temas.”</p>

<p>Tal vez la significación más importante de la noción de comunidad a la que apelan los usuarios de software libre sea la de trabajo cooperativo y colaborativo. Cooperación y colaboración se exaltan y recuperan como oposición a la atomización y la individualización. Los Grupos de Usuarios de Software Libre pretenden volver –o mejor, continuar- a ese modo de trabajo que fue característico de los inicios del mundo digital y que, tal como se señaló, fue asediado por las estrategias de las empresas. En este sentido, comunidad es, también, inteligencia colectiva. La principal motivación detrás de las acciones de los grupos de software libre es la búsqueda y la socialización del conocimiento por sí mismo, más allá de la búsqueda del dinero. O, en otras palabras, la ética hacker (Himanen, 2002).</p>

<p>Por último, la idea de comunidad está orientada por un fuerte espíritu libertario. Los Grupos de Usuarios de Software Libre pretenden recuperar la libertad de los primeros años de desarrollo de la informática y el mundo virtual. Esto los llevará a construir una agenda de temas que ponen en cuestión las principales categorías derivadas del capitalismo en la sociedad digital: la propiedad comunitaria versus la propiedad privada (y privativa); el copyleft versus el copyright.</p>

<h3 id="radios-comunitarias" id="radios-comunitarias">Radios comunitarias</h3>

<p>Volvamos al inicio. La motivación que dio origen a este artículo es la intención de comprender la referencia a la noción de comunidad que cientos de radios en América Latina ponen en juego en el momento de nombrarse a sí mismas como proyectos de comunicación transformadores. Pero al hablar de comunidad estamos lejos de referirnos a un concepto claramente delimitado en su significado. Muy por el contrario se trata de una noción en disputa. En un extremo, la publicidad hace uso del término para promover el consumo de bienes y servicios, vaciando gran parte de sus sentidos posibles. Las urbanizaciones cerradas recurren a la misma palabra para nombrar un refugio amurallado al que se desea huir para amortiguar la incertidumbre y el temor a la presencia de un Otro amenazante en el espacio urbano. En el otro extremo, la comunidad que constituyen los usuarios de software libre se erige como reacción y oposición a la privatización del conocimiento en el nuevo mundo digital. En este contexto también se torna necesario reflexionar acerca de los sentidos que se ponen en juego cuando un conjunto de medios de comunicación se identifican a sí mismos como comunitarios.</p>

<p>En la década del ochenta comenzó en toda América Latina una etapa de creación de cientos de radios comunitarias. Las experiencias de comunicación alternativa no eran nuevas en el continente. Los últimos años de las décadas del cuarenta y los años cincuenta vieron nacer las radios mineras bolivianas. Los años setenta fueron momentos fértiles para la emergencia de las radios populares en Bolivia y Ecuador, en Colombia y en Venezuela, en Perú y en Centroamérica. El Salvador y Nicaragua fueron testigos del surgimiento de las radios insurgentes a fines de los setenta. Pero fue en los años ochenta cuando la noción de comunidad apareció fuertemente ligada a la radiofonía. Desde entonces, el calificativo comunitario fue el que adoptaron la mayoría de las radios que confrontan con los medios de comunicación orientados por el fin de lucro, teniendo como horizonte la construcción de sociedades más democráticas en su sentido más profundo. ¿Cómo entender, entonces, la emergencia y el predominio de la noción de comunidad para nombrar a este tipo de emisoras?</p>

<p>Comunidad significa, en primer lugar, la reconstrucción de lazos sociales. En los años setenta y ochenta, la mayoría de los países latinoamericanos padecieron dictaduras militares que ejercieron el terrorismo de Estado con el propósito de desarticular los lazos sociales y políticos de sindicatos, agrupaciones políticas, iglesias inspiradas en la Teología de la Liberación, movimientos estudiantiles y organizaciones territoriales. Se trató de políticas del terror orientadas a desandar gran parte de las conquistas sociales de los trabajadores y de las acumulaciones de los movimientos populares para, finalmente, facilitar la implementación de políticas económicas neoliberales. En general, las radios comunitarias no emergieron sino después de finalizados estos períodos dictatoriales. En este contexto, lo comunitario hizo referencia a la reconstrucción de los lazos sociales resquebrajados luego de años de dictaduras. Y la comunicación fue considerada una estrategia fundamental para encarar esa tarea.</p>

<p>Pero lejos de recomponerse, los lazos sociales continuaron debilitándose. A la desestructuración operada por las dictaduras militares se sumó, inmediatamente después, la fuerza individualizadora característica del capitalismo tardío. A la flexibilización de los vínculos en el mundo del trabajo le correspondió el debilitamiento de los compromisos y de los lazos en casi todas las esferas de lo social. En este contexto, para estas radios la idea de comunidad en tanto construcción de lazos sociales sólidos no ha perdido vigencia. En torno al propósito de democratizar las comunicaciones para democratizar las sociedades, las radios recuperan la idea de proyecto sostenido en el tiempo y, en consecuencia, la idea de futuro. Proyecto y futuro se convierten, entonces, en los motores en torno a los cuales reunir y fundar intereses comunes, voluntades y compromisos de orden colectivo. A su modo, construyen comunidad.</p>

<p>En segundo lugar, en muchos casos la comunidad a la que aluden las radios comunitarias refiere a un territorio. Pero no se trata de cualquier territorio. Paralelamente a los centros de poder económico de las ciudades globales existen vastos territorios caracterizados por la marginación y la pobreza, excluidos de los principales procesos que alimentan el crecimiento de la nueva economía global. Lugares donde se arraigan, ferozmente, las consecuencias del capitalismo actual: localidades invadidas de cianuro o agroquímicos; regiones despojadas de sus forestaciones originarias -y habitantes originarios despojados de sus tierras- para cultivar soja; poblaciones sin centros de salud ni espacios recreativos, con viviendas precarias y escasa infraestructura. La contracara de las elites globales cada vez más móviles y emancipadas de las restricciones del espacio es el confinamiento de gran parte de la humanidad a estos territorios. Muchas radios comunitarias, junto a otras organizaciones sociales, surgieron como consecuencia de la organización de hombres y mujeres que habitan estos espacios. En estos contextos, las intervenciones político-culturales de estas emisoras pretenden recuperar la dignidad de las vidas que allí transcurren. Procuran la construcción de relatos que ubiquen en una red de actores, de causas y de consecuencias sociales y políticas, aquello que es vivido como desgracia individual. El territorio deja de ser, entonces, mero territorio para devenir en una comunidad en la que se vive y por la que se lucha con ciertos niveles de organización. Por agua potable o por espacios verdes recreativos, contra la trata de personas o la explotación minera contaminante. Se trata de comunidades que logran dar vuelta el estigma propio de la periferia y construir, de este modo, compromisos e identidad.</p>

<p>Varios intelectuales se han referido al debilitamiento de las fuentes tradicionales dadoras de identidad como la nación y la clase en las últimas décadas. Este desanclaje en el proceso de formación de la identidad crea, al mismo tiempo, nuevas nociones de comunidad de pertenencia y de titularidad de derechos. Nuevos actores y movimientos emergen en la escena social y política. Los grandes relatos han entrado en crisis a medida que se visibilizan múltiples y diversos relatos acerca de la desigualdad. En este contexto, las radios comunitarias emergen como espacios donde las voces de este conjunto de resistencias y disputas se hacen audibles. En cuarto lugar, la noción de comunidad refiere, entonces, aunque un poco imprecisamente, a estos nuevos agregados de individuos que no caben en las categorías más tradicionales y más claramente delimitadas como “la clase” y “el pueblo”.</p>

<p>La construcción de democracia en su sentido profundo -lejos del sentido restringido que la limita a una institución o una forma de gobierno- requiere de la constitución de un espacio público de deliberación acerca las condiciones de convivencia en sociedad, un espacio desde el cual se ejerza presiones sobre el sistema político y se motorice el cambio. No obstante, cada vez más asistimos al debilitamiento del espacio público. La vida de las personas se va retrotrayendo al ámbito de lo privado. Esta situación se relaciona estrechamente con el modo en que las dinámicas del mercado han permeado todas las esferas de la vida. Al mismo tiempo, este diagnóstico no es ajeno a las transformaciones que en las últimas décadas ha sufrido el espacio público. Los lugares de encuentro, conversación y debate social se han debilitado. El espacio público se ha desplazado hacia los medios de comunicación. Como señala Bauman, en estos medios “el interés público” suele ser reducido a “una curiosidad por la vida privada de las figuras públicas, rebajando el arte de la vida pública a una exposición pública de asuntos privados y a unas confesiones públicas de sentimientos privados”. Contra esta tendencia, es posible ligar la idea de comunidad que muchas radios ponen en juego a la intención de reconstruir un espacio público erosionado y una cultura política perdida. En este sentido, la comunidad puede ser entendida, por último, como una comunidad política que se resiste a abandonar el intento por intervenir activamente en la definición de las condiciones en las que viven hombres y mujeres. Una comunidad política que se expresa, delibera y presiona con el propósito de generar transformaciones sociales. La comunicación mediática es, para ello, una decisión por demás estratégica.</p>

<p>Más que en los orígenes, es posible encontrar el sentido de las radios comunitarias en sus propósitos. Gestados por la iniciativa de colectivos y organizaciones, estos medios de comunicación se proponen, entre otros objetivos, construir comunidad. Esto implica fortalecer lazos, compromisos, proyectos a largo plazo, identidades, participación política, resistencias, espacio público. Negarse al habitar de la incertidumbre, del puro presente y de la soledad. En fin, construir la comunidad perdida. O, al menos, intentarlo.</p>

<p>___</p>

<h3 id="notas" id="notas">Notas</h3>

<p>*En la Diplomatura dictó el Taller sobre Evaluación de Proyectos Comunitarios.
1. A modo de referencia, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) cuenta con cerca de 400 emisoras asociadas en la región América Latina y Caribe. Fuente: <a href="http://alc.amarc.org" rel="nofollow">http://alc.amarc.org</a>
2. Declaración de Richard Stallman tomada de Vannini, Pablo (2008).</p>

<h3 id="bibliografía" id="bibliografía">Bibliografía</h3>
<ul><li>Arizaga, María Cecilia (2005). El mito de comunidad en la ciudad mundializada. Estilos de vida y nuevas clases medias en urbanizaciones cerradas. Ediciones El cielo por asalto, Buenos Aires. (Tesis de Maestría en Ciencias Sociales, FLACSO).</li>
<li>Baudrillard, Jean (1987). Crítica de la economía política del signo. Siglo Veintiuno
Editores, México.</li>
<li>Bauman, Zygmunt (2001). La sociedad individualizada. Cátedra, Madrid.</li>
<li>Bauman, Zygmunt (2003). Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil. Siglo XXI, España.</li>
<li>Featherstone, Mike (2000). Cultura del consumo y posmodernismo. Amorrortu, Buenos Aires.</li>
<li>Himanen, Pekka (2002). La ética del hacker y el espíritu de la era de la información. Ediciones Destino, Barcelona.</li>
<li>Lash, S. y Urry, J (1997) <em>Economías de signos y espacios</em>. Buenos Aires, Amorrutu</li>
<li>Maffesoli, Michel (1986). El tiempo de las tribus. Barcelona, Icaria.</li>
<li>Sassen, Saskia (1999). La ciudad global. Nueva York, Londres, Tokio. Eudeba, Buenos Aires.</li>
<li>Sennet, Richard (2000). La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Anagrama, Barcelona.</li>
<li>Vannini, Pablo (2008). La comunidad del siglo XXI. En Urresti Marcelo (editor) (2008). Ciberculturas juveniles. La Crujía, Buenos Aires.</li></ul>

<p><a href="https://radarlibre.writeas.com/tag:comunidad" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">comunidad</span></a> <a href="https://radarlibre.writeas.com/tag:comunicaci%C3%B3n" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">comunicación</span></a> <a href="https://radarlibre.writeas.com/tag:comunicaci%C3%B3ncomunitaria" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">comunicacióncomunitaria</span></a> <a href="https://radarlibre.writeas.com/tag:softwarelibre" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">softwarelibre</span></a> <a href="https://radarlibre.writeas.com/tag:capitalismo" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">capitalismo</span></a></p>
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      <guid>https://radarlibre.writeas.com/en-busca-de-la-comunidad-perdida</guid>
      <pubDate>Mon, 30 Sep 2019 12:30:52 +0000</pubDate>
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    <item>
      <title>Liberando radios en Santa Fe</title>
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      <description>&lt;![CDATA[img alt=&#34;Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0&#34; src=&#34;https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/bf/Taller-EterticsGNULinux8-RRCySL-04.jpg/1024px-Taller-EterticsGNULinux8-RRCySL-04.jpg&#34; /&#xA;Una crónica de la Jornada de Capacitación en Radio y Software Libre.&#xA;!--more--&#xA;&#xA;El software libre “no es un asunto técnico, sino un asunto ético del uso de las tecnologías”, fue la premisa y puntapié inicial de la Jornada que reunió a treinta comunicadores/as populares, operadores y operadoras de radios, estudiantes de escuelas secundarias y de nivel terciario y universitario. El evento fue organizado por la Red de Comunicadores del Mercosur (RedComSur), la Red de Radios Comunitarias y Software Libre (RRCySL) y Libertics Cooperativa Limitada.&#xA;&#xA;En un viaje inicial de 8 hs, con mates y bizcochos de por medio, se hizo un recorrido por los principales conceptos del mundo de la cultura y el software libre. “La pregunta tonta es la que no se hace”, dijo Javier Obregón, uno de los capacitadores y habilitó la posibilidad de despejar dudas. Así mediante anécdotas y experiencias diarias de los y las protagonistas, empezaron a desandar eso del “hacking”, descubriendo cómo está presente en la cotidiana de cada una de las radios: resolviendo problemas que aparentemente no tienen solución. Primera conclusión colectiva: las soluciones siempre son más simples si se resuelven colectivamente y luego se comparten.&#xA;&#xA;img alt=&#34;El afiche con el que se difundió el evento | Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0&#34; src=&#34;https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/2/2a/AficheJornadadeCapacitaci%C3%B3nenRadiosySoftwareLibre.png/423px-AficheJornadadeCapacitaci%C3%B3nenRadiosySoftwareLibre.png&#34; /&#xA;&#xA;Luego del corte del almuerzo, Javier y Jonatan Almaráz Funes, presentaron EterTICS, la primera distribución para automatizar radios 100% libre y latinoamericana. Lo hicieron tanto desde los aspectos técnicos, el entorno gráfico de trabajo y las aplicaciones necesarias para las tareas diarias de cada radio.&#xA;&#xA;Las voces participantes&#xA;img alt=&#34;Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0&#34; src=&#34;https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/06/Taller-EterticsGNULinux8-RRCySL-25.jpg/1280px-Taller-EterticsGNULinux8-RRCySL-25.jpg&#34; /&#xA;“¿Sabés cómo armé mi primera compu? Con cosas que encontré tiradas en la calle”, mencionó Marcos, uno de los participantes, integrante de la Radio 658 de la E.E.T. Nro 658 María Sanchez de Thompson en San José Del Rincón. El grupo de integrantes de la radio junto con el profe Guillermo fueron los últimos en llegar pero los primeros en la fila y en tirar preguntas. No fueron las únicas dudas, a esas se sumaron las Julián de la FM “La Cultural” 94.3 de Paraná (Entre Rios) y Gaspar de la 107.1 “Ochava Roma” de Santa Fe, ambos operadores.&#xA;&#xA;La mirada atenta de estudiantes de comunicación e integrantes de la radio de la UNER (Paraná), se cruzaba con las consultas de Alejandra, operadora de la FM Espacial 93.3 de Santa Fe. Atrás, un grupo nutrido de pibes y pibas del de la FM Popular de Santa Rosa de Lima (Santa Fe), tomaron la instancia de capacitación como parte del programa en operación de radio “Nuevas Oportunidades”.&#xA;&#xA;img alt=&#34;Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0&#34; src=&#34;https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/8f/Taller-EterticsGNULinux8-RRCySL-09.jpg/1280px-Taller-EterticsGNULinux8-RRCySL-09.jpg&#34; /&#xA;&#xA;“Nina” de la radio streaming del Instituto 12 “Gastón Gori”, se sumó a la ronda de testeo de EterTICS, donde Sonia de la FM Libre 88.1 de Alto Verde intercambiaba preguntas con Gerónimo de la Radio 658, que incluso se animó a tomar el mando en la versión “LIVE” de EterTICS y hasta simular la instalación de la distribución. Los integrantes del colectivo “GRITA Solidaria” se dividieron entre ambos grupos. Mientras Agustín de FM Espacial deambulaba de acá para allá y no paraba de anotar datos en su libretita, Agustina, operadora de la FM Popular, iba repartiendo mates para estirar la tarde. Así el aula en el complejo institucional “Néstor Kirchner” de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales (FESTRAM) se convirtió en un laboratorio radiofónico.&#xA;&#xA;img alt=&#34;Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0&#34; src=&#34;https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/05/Taller-EterticsGNULinux8-RRCySL-23.jpg/1280px-Taller-EterticsGNULinux8-RRCySL-23.jpg&#34; /&#xA;&#xA;Los integrantes de la capacitación llegaron con dudas y con experiencias para aportar, y se fueron –quizás- con nuevas dudas pero también con herramientas libres para poder resolverlas. Durante la semana Javi prometió darse una vuelta por algunas de las radios, por lo que entre los últimos mates se armó un fixture de recorridas, antes de que se vuelva para su Posadas natal.&#xA;&#xA;#crónica #taller #softwarelibre #radios]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p><img alt="Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/bf/Taller_-_Etertics_GNU_Linux_8_-_RRCySL_-_04.jpg/1024px-Taller_-_Etertics_GNU_Linux_8_-_RRCySL_-_04.jpg"/>
<strong>Una crónica de la Jornada de Capacitación en Radio y Software Libre.</strong>
</p>

<p>El software libre “no es un asunto técnico, sino un asunto ético del uso de las tecnologías”, fue la premisa y puntapié inicial de la Jornada que reunió a treinta comunicadores/as populares, operadores y operadoras de radios, estudiantes de escuelas secundarias y de nivel terciario y universitario. El evento fue organizado por la Red de Comunicadores del Mercosur (RedComSur), la Red de Radios Comunitarias y Software Libre (RRCySL) y Libertics Cooperativa Limitada.</p>

<p>En un viaje inicial de 8 hs, con mates y bizcochos de por medio, se hizo un recorrido por los principales conceptos del mundo de la cultura y el software libre. “La pregunta tonta es la que no se hace”, dijo Javier Obregón, uno de los capacitadores y habilitó la posibilidad de despejar dudas. Así mediante anécdotas y experiencias diarias de los y las protagonistas, empezaron a desandar eso del “hacking”, descubriendo cómo está presente en la cotidiana de cada una de las radios: resolviendo problemas que aparentemente no tienen solución. Primera conclusión colectiva: las soluciones siempre son más simples si se resuelven colectivamente y luego se comparten.</p>

<p><img alt="El afiche con el que se difundió el evento | Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/2/2a/Afiche_Jornada_de_Capacitaci%C3%B3n_en_Radios_y_Software_Libre.png/423px-Afiche_Jornada_de_Capacitaci%C3%B3n_en_Radios_y_Software_Libre.png"/></p>

<p>Luego del corte del almuerzo, Javier y Jonatan Almaráz Funes, presentaron EterTICS, la primera distribución para automatizar radios 100% libre y latinoamericana. Lo hicieron tanto desde los aspectos técnicos, el entorno gráfico de trabajo y las aplicaciones necesarias para las tareas diarias de cada radio.</p>

<h2 id="las-voces-participantes" id="las-voces-participantes">Las voces participantes</h2>

<p><img alt="Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/06/Taller_-_Etertics_GNU_Linux_8_-_RRCySL_-_25.jpg/1280px-Taller_-_Etertics_GNU_Linux_8_-_RRCySL_-_25.jpg"/>
“¿Sabés cómo armé mi primera compu? Con cosas que encontré tiradas en la calle”, mencionó Marcos, uno de los participantes, integrante de la Radio 658 de la E.E.T. Nro 658 María Sanchez de Thompson en San José Del Rincón. El grupo de integrantes de la radio junto con el profe Guillermo fueron los últimos en llegar pero los primeros en la fila y en tirar preguntas. No fueron las únicas dudas, a esas se sumaron las Julián de la FM “La Cultural” 94.3 de Paraná (Entre Rios) y Gaspar de la 107.1 “Ochava Roma” de Santa Fe, ambos operadores.</p>

<p>La mirada atenta de estudiantes de comunicación e integrantes de la radio de la UNER (Paraná), se cruzaba con las consultas de Alejandra, operadora de la FM Espacial 93.3 de Santa Fe. Atrás, un grupo nutrido de pibes y pibas del de la FM Popular de Santa Rosa de Lima (Santa Fe), tomaron la instancia de capacitación como parte del programa en operación de radio “Nuevas Oportunidades”.</p>

<p><img alt="Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/8f/Taller_-_Etertics_GNU_Linux_8_-_RRCySL_-_09.jpg/1280px-Taller_-_Etertics_GNU_Linux_8_-_RRCySL_-_09.jpg"/></p>

<p>“Nina” de la radio streaming del Instituto 12 “Gastón Gori”, se sumó a la ronda de testeo de EterTICS, donde Sonia de la FM Libre 88.1 de Alto Verde intercambiaba preguntas con Gerónimo de la Radio 658, que incluso se animó a tomar el mando en la versión “LIVE” de EterTICS y hasta simular la instalación de la distribución. Los integrantes del colectivo “GRITA Solidaria” se dividieron entre ambos grupos. Mientras Agustín de FM Espacial deambulaba de acá para allá y no paraba de anotar datos en su libretita, Agustina, operadora de la FM Popular, iba repartiendo mates para estirar la tarde. Así el aula en el complejo institucional “Néstor Kirchner” de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales (FESTRAM) se convirtió en un laboratorio radiofónico.</p>

<p><img alt="Niamfrifruli | CC BY-SA 4.0" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/05/Taller_-_Etertics_GNU_Linux_8_-_RRCySL_-_23.jpg/1280px-Taller_-_Etertics_GNU_Linux_8_-_RRCySL_-_23.jpg"/></p>

<p>Los integrantes de la capacitación llegaron con dudas y con experiencias para aportar, y se fueron –quizás- con nuevas dudas pero también con herramientas libres para poder resolverlas. Durante la semana Javi prometió darse una vuelta por algunas de las radios, por lo que entre los últimos mates se armó un fixture de recorridas, antes de que se vuelva para su Posadas natal.</p>

<p><a href="https://radarlibre.writeas.com/tag:cr%C3%B3nica" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">crónica</span></a> <a href="https://radarlibre.writeas.com/tag:taller" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">taller</span></a> <a href="https://radarlibre.writeas.com/tag:softwarelibre" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">softwarelibre</span></a> <a href="https://radarlibre.writeas.com/tag:radios" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">radios</span></a></p>
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      <pubDate>Wed, 18 Sep 2019 22:09:52 +0000</pubDate>
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